Tragedia en el lago Epuyén: murió un navegante tras el vuelco de un velero
Un hombre de 47 años falleció en aguas del lago chubutense, en un accidente que vuelve a poner en foco la seguridad náutica en los lagos patagónicos.
Un hombre de 47 años perdió la vida tras el vuelco de un velero en el lago Epuyén, en la comarca andina de Chubut. El accidente, ocurrido en las aguas de uno de los espejos lacustres más bellos y menos concurridos de la región, deja un saldo trágico que reaviva un debate pendiente: las condiciones de seguridad náutica en los lagos patagónicos.
Los lagos de la Patagonia son, para propios y visitantes, sinónimo de paisaje imponente y actividades al aire libre. Pero también son cuerpos de agua con comportamientos climáticos impredecibles: vientos que cambian de dirección en minutos, temperaturas del agua que rondan los pocos grados incluso en verano y distancias a la costa que pueden volverse fatales si algo sale mal. La navegación recreativa en estos espejos —veleros, kayaks, lanchas— ha crecido sostenidamente en las últimas décadas, pero la infraestructura de rescate y los protocolos de prevención no siempre acompañaron ese crecimiento.
Epuyén es una localidad pequeña, enclavada en un valle cordillerano entre El Hoyo y Cholila, donde el lago funciona como eje de la vida comunitaria y del turismo de bajo impacto. La tragedia golpea a una comunidad que se conoce entre sí y donde cada pérdida se siente con una intensidad particular. Las circunstancias exactas del vuelco todavía están siendo investigadas, pero el desenlace fatal plantea preguntas que exceden este caso puntual: ¿hay suficientes elementos de rescate en los lagos de la comarca andina? ¿Se controlan las condiciones de las embarcaciones? ¿Existen alertas efectivas cuando las condiciones meteorológicas se complican?
Desde Bariloche hasta Futaleufú, del lado chileno, la Patagonia lacustre necesita un enfoque integral de seguridad náutica que no dependa solo de la responsabilidad individual de cada navegante. Las autoridades de Prefectura en Argentina y la Armada en Chile tienen jurisdicción, pero los recursos desplegados en lagos alejados suelen ser mínimos. Esta muerte es un recordatorio doloroso de que la belleza del paisaje no elimina sus riesgos, y de que prevenir siempre será más barato —y más humano— que lamentar.


