Chile recorta fondos de Zonas Extremas: Magallanes pierde su prioridad
El gobierno retiró un decreto que asignaba el 63% de los recursos del plan especial a la región más austral del mundo, generando alarma en la comunidad magallánica.

El subsecretario de Desarrollo Regional, Sebastián Figueroa, retiró el decreto firmado durante la administración de Gabriel Boric que destinaba cerca de 63% de los primeros 69 mil millones de pesos chilenos del Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas a la Región de Magallanes. El argumento oficial habla de una "reasignación más justa" de los recursos entre todas las zonas extremas del país, pero en Punta Arenas la lectura es otra: se percibe como un golpe directo a una región que enfrenta costos de vida elevadísimos, aislamiento geográfico estructural y una economía que necesita diversificarse con urgencia.
El Plan de Zonas Extremas fue creado para compensar las desventajas que enfrentan las regiones más aisladas de Chile —Arica, Aysén y Magallanes, entre otras— con inversión pública focalizada en infraestructura, conectividad, salud y vivienda. Durante el gobierno anterior, Magallanes había logrado una asignación proporcionalmente alta, argumentando que su lejanía, su clima extremo y la escasez de servicios justificaban una atención preferente. La decisión de retirar ese decreto no elimina los fondos, pero sí redistribuye la torta y deja a la región compitiendo en igualdad de condiciones con zonas que, según dirigentes locales, tienen necesidades menos apremiantes.
Para la Patagonia en su conjunto, la noticia resuena con un patrón conocido a ambos lados de la cordillera: las decisiones presupuestarias que afectan al sur profundo se toman en capitales lejanas y responden a lógicas políticas que rara vez priorizan la especificidad austral. En Argentina, provincias como Santa Cruz, Tierra del Fuego y Chubut enfrentan dinámicas similares cuando el gobierno nacional ajusta transferencias o reasigna partidas.
Lo que viene es un pulso legislativo. Los parlamentarios magallánicos ya adelantaron que pelearán en el nuevo Congreso para blindar los recursos de la región. El desafío es que la discusión no se diluya en la agenda nacional ni quede subordinada a negociaciones partidarias. Para Magallanes, no se trata de un número en una planilla: se trata de hospitales que necesitan equipamiento, rutas que conectan pueblos aislados y programas de calefacción para sobrevivir inviernos donde el termómetro perfora los dos dígitos bajo cero.


