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Tolerancia cero: Prefectura endurece control contra la pesca ilegal extranjera

La Prefectura Naval Argentina aplicará multas directas a buques extranjeros que infrinjan las normas en aguas jurisdiccionales, en un giro hacia la fiscalización activa del Mar Argentino.

🇦🇷 Argentina 2026-05-20
Tolerancia cero: Prefectura endurece control contra la pesca ilegal extranjera

La Prefectura Naval Argentina anunció una política de tolerancia cero frente a la pesca ilegal de buques extranjeros, con la aplicación inmediata de multas a toda embarcación que sea detectada operando en infracción dentro de la Zona Económica Exclusiva. La medida representa un endurecimiento del control sobre uno de los conflictos ambientales y productivos más persistentes del Atlántico Sur patagónico.

El problema no es nuevo, pero sigue sin resolverse. Cada año, cientos de buques —principalmente de bandera china, coreana y española— se concentran en el borde de la milla 200, y con frecuencia cruzan al interior de aguas argentinas para capturar calamar, merluza y otras especies de alto valor comercial. La depredación impacta directamente a las flotas pesqueras de puertos patagónicos como Rawson, Puerto Deseado, Puerto Madryn y Ushuaia, que compiten en desventaja contra operaciones industriales de gran escala que no respetan vedas ni cuotas.

Desde la mirada patagónica, la pesca ilegal no es solo un asunto de soberanía marítima: es una amenaza concreta a los ecosistemas del Mar Argentino, que alimentan colonias de lobos marinos, pingüinos, ballenas y aves pelágicas a lo largo de toda la costa sur. La sobrepesca en el talud continental altera cadenas tróficas que sostienen la biodiversidad que define a la región. Además, golpea a las economías costeras que dependen de la actividad pesquera legal para generar empleo y desarrollo.

Cruzando la cordillera, Chile enfrenta desafíos similares en sus aguas australes y antárticas, donde la pesca de krill y otras especies pelágicas también está bajo presión. La convergencia de intereses entre ambos países en la protección de los recursos del Atlántico y el Pacífico sur plantea una oportunidad para estrategias de fiscalización conjunta que todavía no se han materializado con fuerza.

El anuncio de multas es un paso, pero la Patagonia necesita más que sanciones puntuales. Sin patrullaje constante, tecnología satelital integrada y cooperación internacional real, la tolerancia cero corre el riesgo de quedarse en el discurso. El mar patagónico no puede seguir siendo zona liberada.

Fuente original: Esta nota fue elaborada con información de Diario Río Negro.
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