Vivienda Primero llega a Punta Arenas: techo digno para 20 personas en calle
El Hogar de Cristo implementa en la capital magallánica un modelo habitacional que prioriza a mayores de 50 años con larga trayectoria de exclusión.

Punta Arenas se convierte en escenario de una apuesta social que busca romper el ciclo más duro de la exclusión: el programa Vivienda Primero, implementado por el Hogar de Cristo, comenzó a rodar en la capital de Magallanes con el objetivo de entregar una solución habitacional estable a 20 personas que viven en situación de calle. La prioridad está puesta en mayores de 50 años que llevan años a la intemperie, los más invisibles entre los invisibles.
El modelo Vivienda Primero invierte la lógica tradicional de la asistencia social. En vez de exigir que la persona primero se rehabilite, consiga empleo y demuestre que "merece" un techo, parte de la premisa opuesta: el techo es lo primero. Desde la estabilidad de una vivienda es posible abordar la salud mental, las adicciones, la reinserción laboral. Es una metodología probada internacionalmente que en Chile ha ido ganando terreno, pero que en zonas australes tiene una urgencia adicional: en Punta Arenas, dormir en la calle en invierno puede ser literalmente una sentencia de muerte.
La situación de calle en la Patagonia chilena tiene características propias. No se trata de grandes campamentos urbanos como los que se ven en Santiago o Valparaíso, sino de personas aisladas, muchas veces naturalizadas por el entorno, que sobreviven en rincones, albergues nocturnos o estructuras precarias. El frío extremo, la oscuridad prolongada del invierno austral y la lejanía de los servicios centralizados agravan un cuadro que los números oficiales suelen subestimar.
Que el programa llegue a Magallanes es una señal de que la política social empieza a mirar hacia el sur con mayor atención. Pero 20 cupos son apenas un comienzo. La verdadera medida del éxito será si esta experiencia se amplía, se sostiene en el tiempo y logra demostrar que en el fin del mundo también se puede construir dignidad desde la base. Punta Arenas tiene la oportunidad de convertirse en referencia austral de un modelo que pone a la persona antes que al trámite.


