Punta Arenas cierra temporada turística con caída del 11%
La baja en la llegada de cruceros arrastró los números de la temporada 2025-2026, que aún está un 32% por debajo de los niveles prepandemia de 2019.

La temporada alta de turismo en Punta Arenas cerró con cifras preocupantes. Según el balance del municipio, el flujo de visitantes cayó un 11% respecto del año anterior, una baja explicada fundamentalmente por la reducción en las recaladas de cruceros, motor histórico de la economía turística magallánica.
Pese a que más de 18.000 visitantes pasaron por la ciudad durante la temporada, el alcalde Claudio Radonich fue categórico al calificar de "muy mala" la gestión del director regional de Sernatur, señalando que la falta de estrategia competitiva está costando posiciones frente a otros puertos australes.
Las cifras duelen más cuando se las mide contra el 2019, el último año antes de la pandemia. La actividad turística en Punta Arenas sigue un 32% por debajo de aquellos registros, lo que evidencia que la recuperación pospandémica no logró consolidarse en el extremo sur de Chile.
El problema de los cruceros no es exclusivo de Magallanes, pero acá se siente con especial intensidad. La infraestructura portuaria, las tasas de atraque y la oferta de servicios en tierra compiten directamente con Ushuaia del lado argentino y con puertos emergentes en la ruta antártica. Cada crucero que no llega son miles de dólares que no se vuelcan en restaurantes, comercios y operadores locales.
Desde el sector privado, distintas voces vienen reclamando una política más agresiva de promoción y una mejora en las condiciones del puerto. La competencia por captar las grandes líneas de cruceros que operan en el Atlántico Sur y los canales patagónicos se define con años de anticipación, en ferias internacionales y negociaciones con navieras que planifican sus itinerarios a largo plazo.
Para una ciudad que apuesta buena parte de su desarrollo al turismo —especialmente al segmento de expediciones antárticas y navegación austral—, la caída sostenida es una señal de alarma que requiere respuestas concretas. La temporada 2026-2027 se empieza a jugar ahora, y Punta Arenas necesita definir si quiere competir de verdad por su lugar en el mapa turístico global.


