Tierra del Fuego prohíbe el cultivo de salmónidos en el Canal Beagle
La Legislatura fueguina aprobó por unanimidad la ley que convierte al Canal Beagle en zona libre de salmonicultura. La decisión protege un ecosistema único habitado por toninas overas, cormoranes y comunidades indígenas que dependen de sus pesquerías.

La Legislatura de Tierra del Fuego aprobó por unanimidad una ley que prohíbe de manera permanente el cultivo de salmónidos en el Canal Beagle y la franja costera adyacente de la isla Grande. La norma, impulsada por organizaciones ambientales, científicos y comunidades yaganes, convierte al canal en zona de exclusión acuícola y cierra definitivamente la puerta a un tipo de industria que en el sur de Chile generó consecuencias ambientales de largo plazo.
El proyecto llegó a la Legislatura después de meses de debate técnico en los que informes de biólogos, oceanógrafos y representantes de pueblos originarios documentaron los riesgos concretos: proliferación de piojos de mar, escape de salmones atlánticos que compiten con truchas y otras especies nativas, contaminación de fondos marinos por alimento no consumido y antibióticos, y degradación de pesquerías artesanales que históricamente sostuvieron comunidades costeras. El ejemplo del sur chileno, donde la expansión salmonera en canales patagónicos dejó secuelas visibles en ecosistemas marinos, pesó con fuerza en el debate.
"El Canal Beagle no es una zona productiva más: es un corredor de biodiversidad austral con características únicas en el mundo", dijo la legisladora Lucía Fernández Borsani al presentar el proyecto. "Permitir la salmonicultura intensiva sería hipotecar un patrimonio que no tiene precio por un negocio de corto plazo."
La ley establece un perímetro de protección que incluye las bahías Ushuaia, Lapataia y Golondrina, los canales interiores y las costas de la isla Navarino hasta el límite con Chile. También crea un fondo de monitoreo ambiental permanente y refuerza el régimen de control para embarcaciones que operen en la zona. Los pescadores artesanales locales, que venían pidiendo esta protección desde hace años, celebraron la aprobación.
El contexto regional le da perspectiva a la decisión. En Chile, la industria salmonera es el segundo sector exportador del país, con una concentración enorme en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes. Los impactos documentados —epidemias de caligus, brotes de Virus ISA, escapes masivos en temporales— forman parte del registro ambiental de los últimos veinte años. Que Tierra del Fuego haya decidido no seguir ese camino en el Canal Beagle dice algo sobre el tipo de desarrollo que la provincia quiere para su borde austral.
La gobernación confirmó que promulgará la ley en los próximos días. El siguiente paso será la reglamentación, que definirá los mecanismos de control y el alcance exacto del fondo de protección. Para las comunidades costeras del Beagle, la aprobación es un punto de llegada. Para el ecosistema, es el comienzo de una custodia que tendrá que sostenerse en el tiempo.


