Macá tobiano: 52 años del hallazgo del ave más emblemática de la Patagonia austral
Ambiente Sur conmemora medio siglo desde que el naturalista Mauricio Rumboll descubrió esta especie endémica en las mesetas de Santa Cruz. El ave, en peligro crítico de extinción, sigue siendo símbolo de los esfuerzos de conservación en la estepa patagónica.

El 28 de abril de 1974, el naturalista Mauricio Rumboll y su entonces aprendiz Eduard Shaw se encontraron con algo que la ciencia no había registrado hasta ese momento: un pequeño zambullidor de cabeza negra y penachos rojizos que habitaba las lagunas basálticas de la meseta santacruceña. Lo bautizaron Macá tobiano (Podiceps gallardoi), y desde entonces su historia se convirtió en una de las sagas de conservación más intensas de Sudamérica.
Cinco décadas después, la Asociación Ambiente Sur celebra este aniversario con una certeza agridulce: el Macá tobiano sigue existiendo, pero su situación es crítica. Clasificado en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, esta especie endémica de Santa Cruz enfrenta amenazas que van desde la introducción de visones y truchas —depredadores voraces de sus huevos y pichones— hasta la degradación de las lagunas de altura donde nidifica, provocada por el cambio climático y la reducción de los caudales hídricos.
Lo notable es que Eduard Shaw, aquel joven aprendiz que participó del descubrimiento original, hoy integra la Comisión Directiva de Ambiente Sur y sigue involucrado activamente en las tareas de monitoreo y protección. Su continuidad es un testimonio vivo de lo que significa el compromiso sostenido con una especie que no existe en ningún otro lugar del planeta.
Ambiente Sur lleva años trabajando en conjunto con organismos provinciales y nacionales para implementar estrategias de conservación directa: control de especies invasoras en las lagunas de nidificación, monitoreo de colonias reproductivas en la meseta del lago Buenos Aires y campañas de sensibilización en las comunidades cercanas. Los resultados, aunque modestos frente a la magnitud de las amenazas, han logrado estabilizar algunas poblaciones que parecían destinadas a desaparecer.
Desde GLOBALpatagonia entendemos que el Macá tobiano no es solo un ave: es un indicador del estado de salud de los ecosistemas acuáticos de la meseta patagónica. Cuando sus lagunas se secan o se contaminan, el macá es el primero en desaparecer. Y con él, se va un eslabón que conecta la biodiversidad de la estepa con los estuarios del Atlántico Sur, donde esta especie migra durante el invierno.
A 52 años de aquel hallazgo, la pregunta no es si el Macá tobiano merece ser protegido —eso está fuera de discusión— sino si las políticas ambientales de Santa Cruz y de la Nación estarán a la altura de lo que una especie endémica, irremplazable y en peligro extremo necesita para sobrevivir las próximas cinco décadas.