Cambio climático antártico: organismos internacionales debaten en Hiroshima
El INACH participó en un taller conjunto en Japón donde el CPA y el CCRVMA analizaron el impacto del cambio climático sobre los ecosistemas antárticos y los sistemas de monitoreo.

A principios de mayo, en Hiroshima, dos de los organismos más relevantes del sistema del Tratado Antártico se sentaron a trabajar juntos. El Comité para la Protección del Medio Ambiente y el Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos realizaron un taller conjunto de dos días centrado en cambio climático y monitoreo del continente blanco. El Instituto Antártico Chileno tuvo presencia en ese encuentro.
El encuentro no fue un evento menor. Ambos comités tienen mandatos distintos dentro del sistema del Tratado Antártico: uno se ocupa de la protección ambiental general del continente, el otro de la conservación de los recursos marinos vivos, incluyendo el kril antártico, base de la cadena alimentaria polar. Que hayan trabajado de manera conjunta sobre cambio climático refleja la urgencia de una mirada integrada: lo que le pasa al ecosistema terrestre antártico no puede separarse de lo que ocurre en el mar que lo rodea.
En términos concretos, los participantes analizaron cómo los modelos de monitoreo actuales deben adaptarse a una Antártida que cambia más rápido de lo proyectado hace una década. La pérdida de hielo marino, el calentamiento de las aguas circundantes y los efectos sobre las poblaciones de pingüinos, focas y kril son variables que ahora se miden de forma combinada, no aislada.
Para la Patagonia, este tipo de instancias tiene una dimensión práctica directa. Punta Arenas es la principal puerta de entrada a la Antártida chilena, y el INACH opera desde allí sus expediciones, estaciones científicas y programas de investigación. Cada avance en el entendimiento del cambio climático antártico tiene implicancias sobre el clima regional, los recursos pesqueros del extremo sur y la planificación territorial de Magallanes.
El taller de Hiroshima es también una señal de que la cooperación científica antártica, a pesar de las tensiones geopolíticas globales, sigue funcionando como un espacio de trabajo genuinamente multilateral. En un mundo que se fragmenta, el continente sin dueño sigue siendo un laboratorio de colaboración entre naciones que en otros foros se miran con desconfianza.
El INACH publicará en los próximos meses los avances derivados de este encuentro, que nutrirán las discusiones de la próxima reunión consultiva del Tratado Antártico.


