Porvenir celebra con Noche Selknam: el pueblo originario en el centro de la fiesta
La capital de la provincia Tierra del Fuego chilena programa una semana de festejos que incluye explícitamente la cultura Selknam como eje. La Noche Selknam, el chapuzón y la presencia del artista Max Carra marcan un aniversario que mezcla identidad originaria con celebración comunitaria.
Porvenir no festeja cualquier aniversario. La capital de la provincia de Tierra del Fuego, en la región de Magallanes, llega a una nueva vuelta al sol con un calendario que pone a los Selknam —el pueblo que habitó estas estepas antes que nadie— en el lugar donde siempre debieron estar: en el centro.
La Municipalidad de Porvenir confirmó que las celebraciones se extenderán hasta el 19 de julio y que la grilla incluye la Noche Selknam como uno de sus eventos centrales. No es un gesto menor. El pueblo Selknam —también conocido como Ona— fue víctima de uno de los genocidios más documentados y menos juzgados de la historia patagónica. A fines del siglo XIX y comienzos del XX, la expansión de las estancias ganaderas en Tierra del Fuego diezmó a las comunidades que habían poblado la isla durante milenios. Hoy, la restitución cultural y la memoria activa son parte de un proceso de reparación que todavía está en marcha.
Que una municipalidad fueguina incluya la Noche Selknam en su agenda oficial no es folclore: es política cultural. Y eso importa.
Junto a esa marca identitaria, el programa suma el tradicional Chapuzón —ese ritual patagónico de tirarse al agua helada que dice más sobre el carácter de la gente del sur que cualquier discurso— y la presencia de Max Carra, artista que le dará otro tenor al festejo.
Porvenir es una ciudad pequeña, de apenas algunos miles de habitantes, al otro lado del estrecho de Magallanes, frente a Punta Arenas. No tiene el glamour de Puerto Natales ni la infraestructura turística de Torres del Paine. Pero tiene algo que pocas ciudades patagónicas conservan: una identidad fueguina propia, construida sobre capas de historia que incluyen a los pueblos originarios, a los colonos croatas que llegaron a fines del 1800, y a generaciones que eligieron quedarse en uno de los territorios más inhóspitos del continente.
La Noche Selknam en el marco del aniversario oficial no reemplaza la deuda histórica pendiente con el pueblo Ona. Pero sí es una señal de que la memoria puede ocupar el espacio público sin ser folclore disfrazado. En la Patagonia chilena, donde la presencia Selknam fue brutalmente interrumpida, cada acto de reconocimiento tiene peso.
Esta semana, Porvenir mira hacia adentro de su historia. Y lo que encuentra, si se anima a mirar bien, son los Selknam.


