Magallanes lanza campaña global para atraer turistas al invierno austral
Desde el 24 de junio está al aire una campaña internacional que busca posicionar a Magallanes y la Antártica Chilena como destino invernal de primer nivel mundial.
El invierno en el extremo sur del continente ya no es solo frío y viento: es un producto turístico con ambición global. Desde fines de junio, la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena tiene una campaña internacional activa que apunta a convertir la temporada más cruda del año en uno de sus principales atractivos.
La iniciativa fue impulsada por la Asociación de Hoteles y Servicios Turísticos Torres del Paine (HYST), con el respaldo de organismos regionales y nacionales de turismo chileno. La campaña circula en mercados de Europa, América del Norte y Latinoamérica, y apuesta a una narrativa que invierte la lógica habitual: en lugar de esperar la primavera, propone ir al sur cuando más oscuro y austero se muestra.
La apuesta tiene sentido desde el producto. El invierno magallánico ofrece experiencias que pocas regiones del mundo pueden igualar: avistaje de fauna en condiciones únicas, paisajes nevados en Torres del Paine, la experiencia del estrecho de Magallanes helado, y una gastronomía de temporada que todavía no tiene la exposición que merece. La campaña busca capitalizar todo eso antes de que lo descubran por cuenta propia los grandes operadores internacionales.
En los últimos años, el turismo de invierno en Magallanes creció de forma sostenida, aunque aún lejos de los números que concentra la temporada estival. Los operadores locales llevan tiempo reclamando políticas que equilibren la carga turística a lo largo del año —algo que beneficia tanto a la economía como a los ecosistemas—, y esta campaña es un paso concreto en esa dirección.
Para la Patagonia binacional, el movimiento también tiene lectura de este lado de la cordillera. Mientras Magallanes construye su marca invernal, destinos como El Calafate, Ushuaia o Bariloche llevan décadas compitiendo por el turista de nieve. La diferencia es que Magallanes apuesta a una experiencia más remota, menos masificada y con un componente de naturaleza salvaje que es difícil de replicar.
Si la campaña logra los resultados esperados, el impacto se sentirá en toda la cadena: hotelería, guías, transporte, gastronomía y artesanos locales. El invierno austral, históricamente visto como obstáculo, empieza a ser tratado como lo que siempre fue: una ventaja comparativa extraordinaria.


