I Yenu Jono: veinte años de kayak y comunidad en Río Gallegos
La escuela de kayak I Yenu Jono de Río Gallegos cumple más de dos décadas formando palistas en las aguas australes del río Santa Cruz, con un nombre tomado de la lengua Aónikenk.
Hay proyectos deportivos que sobreviven porque ganan campeonatos. Y hay otros que sobreviven porque se volvieron imprescindibles para una comunidad. La escuela de kayak I Yenu Jono, de Río Gallegos, pertenece claramente a la segunda categoría: más de veinte años en el agua, formando palistas donde el viento patagónico no perdona y las temperaturas del río obligan a tomarse el deporte en serio.
José Jaramillo, referente y fundador de la asociación, repasó en una entrevista con el programa radial Tiempo Deportivo la historia y la actualidad de la escuela. Lo que describió no es solo una institución deportiva: es un proyecto de arraigo territorial. En una ciudad que no tiene la tradición náutica de los puertos chilenos del sur ni la visibilidad turística de Bariloche o El Calafate, la I Yenu Jono construyó durante dos décadas una cultura del kayak desde cero.
El nombre no es casual. I Yenu Jono viene del Aónikenk, la lengua del pueblo Tehuelche que habitó estas tierras durante milenios. Nombrar una escuela de deportes con palabras de esa lengua es un gesto que en Río Gallegos tiene peso: es reconocer que el río, los vientos y el agua que usan los palistas actuales tienen una historia mucho más larga que la de cualquier club.
El kayak en Río Gallegos no es kayak de postal turística. Es navegación en aguas frías, con corrientes del río Santa Cruz y del estuario que exigen técnica real. Esa exigencia del entorno es también parte del ADN de la escuela: los palistas que se forman acá aprenden a leer el agua patagónica, que es distinta a cualquier otra.
Jaramillo destacó además el rol social y comunitario de la institución. En una ciudad que concentra servicios y población de toda la provincia de Santa Cruz, tener una escuela deportiva con dos décadas de continuidad y perfil inclusivo es un activo que va más allá del deporte de rendimiento. La I Yenu Jono ha funcionado como espacio de contención, de aprendizaje y de pertenencia para generaciones de galleguenses.
Veinte años en el agua austral. Eso no se improvisa.


