Día del Montañés en Catedral: generaciones que hicieron la cultura de montaña
Cerro Catedral celebra el Día del Montañés reconociendo a las familias, clubes e instituciones que durante décadas construyeron la identidad de la montaña barilochense.
Hay fechas que no son solo efemérides: son momentos en que una comunidad se mira a sí misma y reconoce lo que construyó. El Día del Montañés en Cerro Catedral es una de esas fechas. Cada año, esquiadores, andinistas, instructores, trabajadores de la montaña y sus familias se reúnen para celebrar algo que va mucho más allá de la nieve: una forma de vida, una identidad, una cultura que se transmite de generación en generación.
Cerro Catedral no es solo el centro de ski más grande de Sudamérica. Es el lugar donde varias generaciones de barilochenses aprendieron a moverse en la montaña —a leer el viento, a respetar el hielo, a saber cuándo volver—. Esa educación no se dio en aulas: se dio en las pistas, en los refugios, en los clubes andinos que durante décadas fueron la columna vertebral de la cultura de montaña en la Patagonia argentina.
El Club Andino Bariloche tiene un rol central en esta historia. Fundado en 1931, fue la institución que formalizó lo que ya existía como práctica: la exploración de los cerros, el esquí como deporte accesible, la montaña como espacio colectivo. Junto al CAB, decenas de familias de montañeses —muchas de ellas descendientes de los pioneros que llegaron al pie de Catedral antes de que hubiera telesillas ni rutas asfaltadas— son las que le dan continuidad a esta tradición.
El Día del Montañés en 2026 llega en un momento de proyección hacia el futuro. Catedral atraviesa debates sobre modernización de infraestructura, sustentabilidad ambiental y accesibilidad —cómo hacer que la montaña siga siendo un espacio para todos, no solo para quienes pueden pagar las tarifas más altas—. Esas tensiones también forman parte de la celebración: una comunidad que no evita los problemas sino que los discute desde adentro.
Lo que el Día del Montañés recuerda, sobre todo, es que Catedral no es solo un producto turístico. Es un territorio vivo, con historia propia, con actores locales que lo cuidan y lo disputan. La Patagonia de la montaña tiene nombre y apellido, y esos nombres se pronuncian en la nieve.


