Gliders oceánicos: la nueva frontera científica que INACH abre para estudiantes
El Instituto Antártico Chileno formó a estudiantes de pregrado y posgrado en el manejo de planeadores submarinos, una tecnología clave para monitorear los océanos australes. La iniciativa posiciona a Punta Arenas como un polo de capacitación en ciencia antártica de vanguardia.
La ciencia antártica ya no se limita a las bases y los laboratorios: ahora se enseña a controlar robots que exploran el océano profundo. El Instituto Antártico Chileno (INACH) dictó un seminario online sobre gliders, esos planeadores submarinos autónomos capaces de recopilar datos del mar durante meses sin intervención humana. La actividad, realizada el 17 y 18 de agosto, convocó a estudiantes de pregrado y posgrado de diversas disciplinas, interesados en dominar una herramienta que está revolucionando el monitoreo oceánico.
Los gliders son particularmente valiosos en aguas antárticas y subantárticas, donde las condiciones extremas dificultan el trabajo con barcos o boyas fijas. Estos aparatos se desplazan en vertical aprovechando cambios de flotabilidad, registran temperatura, salinidad, oxígeno disuelto y otros parámetros, y envían los datos por satélite. Para la región de Magallanes, puerta de entrada a la Antártida, el dominio de esta tecnología no es un ejercicio académico remoto: es una capacidad estratégica para entender los procesos que regulan el clima del planeta y la salud de los ecosistemas marinos australes.
El seminario, titulado “Gliders: desafíos y oportunidades para el monitoreo de los océanos”, forma parte del esfuerzo del INACH por acercar las fronteras del conocimiento a las nuevas generaciones de científicas y científicos. Según los organizadores, el éxito de la convocatoria demuestra el creciente interés por la oceanografía operativa y la robótica marina, dos áreas con un enorme potencial de desarrollo en el extremo sur de Chile.
Esta capacitación no solo amplía el horizonte académico de los participantes, sino que también fortalece el capital humano local. La posibilidad de que estudiantes formados en Magallanes lideren futuras campañas con gliders en el Paso Drake o en el mar de Bellingshausen convierte a Punta Arenas en un nodo científico de relevancia internacional. En un territorio donde la naturaleza impone sus ritmos, la tecnología se vuelve aliada para desentrañar los secretos del océano más austral del mundo.


