Río Gallegos se prepara para el Open de Jiu-Jitsu 2026 en el Club Boca
El sábado 26 de septiembre, el Club Boca de Río Gallegos será sede del Open provincial de Jiu-Jitsu, con competidores de toda Santa Cruz.
El Club Boca de Río Gallegos será el escenario del Open Río Gallegos de Jiu-Jitsu, que se disputará el sábado 26 de septiembre y reunirá a competidores de distintas localidades de Santa Cruz. El torneo, organizado por escuelas de la disciplina con sede en la capital provincial, se convirtió en los últimos años en una cita obligada para el calendario marcial patagónico y en una vidriera para los practicantes que buscan medirse fuera de los circuitos metropolitanos.
El Jiu-Jitsu, arte marcial de origen japonés y brasileño, se practica en la Patagonia austral con un crecimiento sostenido. En Río Gallegos funcionan varios gimnasios que combinan formación deportiva con entrenamiento orientado a la defensa personal, y el calendario local se articula con competencias regionales que incluyen sedes como Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia y, ocasionalmente, ciudades chilenas de Magallanes.
Para muchos competidores, torneos como el Open Río Gallegos representan la primera experiencia en competencia formal: la posibilidad de enfrentar rivales de otras ciudades, con reglamento y arbitraje, sin necesidad de viajar miles de kilómetros hacia Buenos Aires u otros centros. Ese anclaje territorial es lo que distingue a estas competencias de los grandes torneos nacionales, donde la logística de traslado suele dejar afuera a los deportistas del sur.
El evento se desarrollará en las instalaciones del Club Boca, un espacio con trayectoria en la vida deportiva de la ciudad, y contará con categorías por edad, peso y cinturón. La organización prevé una jornada completa de combates que comenzará por la mañana y se extenderá hasta la tarde, con premiación al cierre.
Desde GLOBALpatagonia seguimos el deporte que se practica acá, en nuestros gimnasios y clubes, porque es ahí donde se construye la identidad deportiva del sur. El Jiu-Jitsu no es solo una disciplina de combate: es una comunidad que sostiene espacios de entrenamiento durante todo el año, incluso en los meses más duros del invierno patagónico.


