Alerta por virus ISA en centro de cultivo de Salmones Camanchaca en Aysén
Sernapesca recibió la notificación de un resultado positivo a ISAv en el centro Izaza, en la región de Aysén. El hallazgo reabre el debate sobre los riesgos sanitarios de la industria salmonera en los fiordos patagónicos, un sector que comparten Chile y Argentina en aguas del sur.
El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) recibió este jueves 17 de septiembre la notificación de un resultado positivo a virus ISA (ISAv) en el centro de cultivo Izaza, operado por la empresa Salmones Camanchaca en la región de Aysén. La información fue confirmada por el organismo fiscalizador y activa de inmediato los protocolos sanitarios que la industria salmonera chilena tiene establecidos desde la crisis del virus de 2007, cuando la enfermedad provocó pérdidas millonarias y una reestructuración profunda del sector.
El virus ISA —anemia infecciosa del salmón— es una enfermedad que afecta a los salmónidos de cultivo y que, si bien no representa riesgo para el consumo humano, puede generar mortalidades masivas en las jaulas. Su detección en un centro activo de Aysén enciende las alarmas en toda la cadena productiva, que en la Patagonia chilena involucra a Magallanes, Aysén y Los Lagos como las tres regiones de mayor producción.
La notificación llega además en un contexto de tensión sostenida entre la industria y las comunidades costeras del sur austral, que desde hace años denuncian los efectos acumulativos de la salmonicultura sobre los ecosistemas de fiordos y canales: desde la materia orgánica depositada bajo las jaulas hasta el uso de antibióticos y los escapes de peces que compiten con especies nativas.
Para la Patagonia binacional, este caso tiene una lectura que cruza la frontera. Del lado argentino, la salmonicultura ha sido un tema de creciente controversia, especialmente en Tierra del Fuego y Santa Cruz, donde proyectos de cultivo en el canal Beagle y en aguas protegidas generaron resistencia de organizaciones ambientales, comunidades mapuche y sectores turísticos. La experiencia de Aysén y Los Lagos es observada con atención desde Argentina como antecedente directo de lo que podría ocurrir si la industria se expande hacia el sur.
El caso también reactiva el debate regulatorio. Sernapesca deberá determinar si el resultado corresponde a ISAv de alta patogenicidad o a una cepa de baja virulencia, lo que define la magnitud de las medidas: desde cuarentena del centro hasta el sacrificio sanitario de los peces. La trazabilidad y la velocidad de respuesta serán claves para evitar que el brote se propague a centros vecinos, algo que ya ocurrió en episodios anteriores.
Lo que viene: Sernapesca debe informar los resultados confirmatorios y las medidas aplicadas. Organizaciones ambientales de Aysén y Magallanes ya adelantaron que pedirán transparencia total sobre el caso. En Argentina, el tema vuelve a la agenda de quienes resisten la instalación de la industria salmonera en aguas fueguinas. La Patagonia, una vez más, es el laboratorio donde se decide cómo conviven producción y ecosistema.


