El detrás de escena del cerro Catedral: el corazón mecánico del esquí
Cómo es trabajar en el mantenimiento de los medios de elevación del centro de esquí más grande de Sudamérica, un engranaje vital para Bariloche.
El cerro Catedral, en Bariloche, no es solo un destino de esquí. Es una usina que funciona gracias a un equipo humano que trabaja, muchas veces, en condiciones extremas. Detrás de cada paseo en teleférico, de cada bajada, hay un sistema mecánico complejo que requiere mantenimiento constante.
Los técnicos y operarios del centro de esquí son los responsables de que los medios de elevación funcionen con seguridad. Su tarea comienza mucho antes de que lleguen los esquiadores y termina cuando el último visitante se va. Trabajan con frío, nieve y viento, revisando cables, poleas, motores y sistemas de frenado.
Este verano, el cerro Catedral cerró una temporada histórica con más de 17.500 residentes de Bariloche que accedieron al esquí. Ese logro no habría sido posible sin el trabajo silencioso de quienes están detrás de escena. El mantenimiento preventivo es clave para evitar accidentes y garantizar la experiencia de los visitantes.
El centro de esquí es un motor económico para Bariloche y la región. Miles de turistas llegan cada invierno, y el funcionamiento impecable de las instalaciones es parte de lo que hace que vuelvan. Pero también es un orgullo local: los barilochenses sienten el cerro como propio.
En GLOBALpatagonia valoramos el deporte que se practica en la Patagonia, pero también a quienes lo hacen posible desde la logística y el trabajo técnico. El cerro Catedral es un ejemplo de cómo la montaña se integra a la vida de una ciudad. Su corazón mecánico late todo el año, preparándose para la próxima temporada.
El desafío es mantener ese engranaje funcionando en un contexto de cambio climático, donde las temporadas de nieve son cada vez más impredecibles. La innovación y la capacitación serán claves para el futuro del esquí en la Patagonia.


