El comercio supera al petróleo como generador de empleo en Neuquén
Datos oficiales revelan que el sector comercial lidera la creación de puestos de trabajo en la provincia, por encima de la actividad hidrocarburífera de Vaca Muerta.

La narrativa dominante sobre Neuquén gira alrededor del petróleo. Vaca Muerta, el megayacimiento de shale que transformó la matriz energética argentina, concentra titulares, inversiones millonarias y atención política. Sin embargo, los datos oficiales de empleo cuentan una historia diferente: es el comercio, no la industria hidrocarburífera, el sector que más puestos de trabajo genera en la provincia.
La revelación obliga a repensar la estructura económica neuquina. Mientras Vaca Muerta emplea a miles de trabajadores con salarios muy por encima del promedio nacional, su capacidad de generación de empleo masivo tiene un techo inherente a la tecnología que utiliza: la fractura hidráulica y la perforación horizontal requieren personal altamente calificado pero en cantidades relativamente acotadas.
El comercio, en cambio, absorbe una fuerza laboral mucho más amplia y diversa. Desde supermercados y tiendas de ropa hasta servicios gastronómicos y logística, el sector terciario se expande al ritmo del crecimiento demográfico que el propio boom petrolero generó. Neuquén capital y las ciudades de la confluencia —Cipolletti, Plottier, Centenario— viven una expansión urbana acelerada que multiplica la demanda de bienes y servicios.
Esta dinámica plantea oportunidades y riesgos. Por un lado, una economía diversificada es más resiliente: si el precio internacional del crudo cae, el comercio y los servicios pueden amortiguar el impacto. Por otro lado, gran parte del empleo comercial es de menor calificación y remuneración que el petrolero, lo que puede profundizar las brechas salariales dentro de la misma provincia.
El dato también interpela a las políticas públicas. Si el motor del empleo está en el comercio y los servicios, las inversiones en infraestructura urbana, formación profesional y regulación laboral deberían reflejar esa realidad, en lugar de concentrarse casi exclusivamente en el ecosistema petrolero.
Para la Patagonia en su conjunto, el caso neuquino es un espejo. Provincias como Santa Cruz y Chubut, también dependientes de los hidrocarburos, podrían encontrar en los servicios y el comercio una vía complementaria de desarrollo si se generan las condiciones adecuadas. La lección de Neuquén es clara: el petróleo pone a la provincia en el mapa, pero es el comercio el que emplea a su gente.