Ajuste en el Servicio Meteorológico Nacional golpea la cobertura climática en la Patagonia
Despidos y recortes de contratos en el SMN ponen en riesgo la emisión de alertas y pronósticos en una de las regiones más expuestas a fenómenos extremos. Los trabajadores anuncian un paro que podría dejar a aeropuertos y poblaciones patagónicas sin información meteorológica oficial.

El Gobierno nacional anunció la reestructuración del Servicio Meteorológico Nacional con el despido de 140 empleados contratados, principalmente observadores de estaciones que serán reemplazados por sistemas automáticos. La medida, enmarcada en el ajuste del gasto público, generó alarma en la Patagonia: la región concentra algunas de las condiciones climáticas más extremas y variables del país, y depende de la red de observación del SMN para operar aeropuertos, actividades agropecuarias y alerta temprana ante eventos como nevadas, vientos patagónicos y tormentas.
La reestructuración reducirá las dotaciones de personal en cada estación de entre siete y nueve personas a cuatro o cinco, con el argumento de que la automatización cubre las funciones básicas. Según el Gobierno, el plan generará un ahorro de más de 3.500 millones de pesos anuales y permitirá modernizar la red con mayor cobertura y precisión. Los afectados son personal contratado dedicado principalmente a la observación manual y funciones administrativas; las autoridades aseguran que no hay meteorólogos profesionales entre los despedidos.
Los trabajadores del SMN rechazaron la medida y convocaron a un paro para el 24 de abril, una medida de fuerza que amenaza con interrumpir los informes meteorológicos aeronáuticos que los aeropuertos necesitan para operar. En la Patagonia, esto afectaría directamente a aeropuertos como el de Bariloche, Neuquén, Comodoro Rivadavia, Ushuaia y Río Gallegos, claves para la conectividad de una región donde el avión es muchas veces el único transporte disponible.
Desde el Senado bonaerense y distintas organizaciones ambientalistas también se alzaron voces de preocupación. Para los especialistas, el debate de fondo no es solo laboral sino estratégico: si Argentina necesita un servicio meteorológico con capacidad de observación humana o si puede depender únicamente de instrumentos automáticos en un contexto de cambio climático que hace cada vez más frecuentes los fenómenos extremos.


