El RIGI redefine las fronteras productivas de Vaca Muerta
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones transforma las reglas del juego en la cuenca neuquina y abre una nueva etapa para la producción energética patagónica.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) está reconfigurando el mapa productivo de Vaca Muerta. La cuenca neuquina, que ya se consolidó como el principal polo de hidrocarburos no convencionales de América Latina, ingresa en una fase donde las reglas impositivas y regulatorias buscan acelerar la llegada de capitales de gran escala.
El RIGI ofrece a los proyectos que superen determinados umbrales de inversión un paquete de beneficios que incluye estabilidad fiscal por décadas, libre disponibilidad de divisas y reducción de derechos de exportación. Para la Patagonia, esto significa que los volúmenes de producción de petróleo y gas podrían dar un salto significativo en los próximos años, con impacto directo en la economía regional.
Neuquén y Río Negro son las provincias más alcanzadas por esta dinámica. La cuenca se extiende por ambos territorios y los proyectos que se inscriban en el régimen tendrán efectos en toda la cadena de valor: desde los servicios petroleros y la logística hasta la construcción, la hotelería y el comercio de las ciudades cercanas a los yacimientos.
Sin embargo, el entusiasmo empresarial convive con interrogantes legítimos. Las comunidades locales y organizaciones ambientales plantean dudas sobre el impacto del fracking a gran escala en los acuíferos de la región, la disposición de residuos y la huella de carbono de una producción que apunta a multiplicarse. El desafío es que el crecimiento productivo no se logre a costa del territorio.
Desde el sector privado, el Clúster Vaca Muerta —que agrupa a pymes proveedoras de la industria— viene trabajando para que las empresas locales no queden afuera del boom. La preocupación es concreta: los grandes jugadores internacionales que lleguen al amparo del RIGI suelen traer sus propias cadenas de proveedores, y si no hay políticas activas de integración, el derrame económico en la región puede ser menor al esperado.
Lo que está en juego es el modelo de desarrollo energético de la Patagonia para las próximas décadas. Vaca Muerta tiene el potencial para transformar la matriz exportadora argentina, pero el sur necesita garantías de que esa transformación se traduzca en bienestar concreto para quienes viven sobre la formación geológica más codiciada del continente.