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🧊 Antártida

La 62ª Expedición Antártica chilena cerró una temporada histórica de ciencia y cooperación

El rompehielos Almirante Viel regresó a Punta Arenas con las últimas dotaciones, poniendo fin a la etapa estival más intensa en años del INACH. La expedición reunió equipos de múltiples países y dejó datos científicos clave sobre ecosistemas marinos bajo presión climática.

🇨🇱 Chile 2026-05-06
La 62ª Expedición Antártica chilena cerró una temporada histórica de ciencia y cooperación

Punta Arenas fue, una vez más, el umbral del continente blanco. Con el arribo del rompehielos Almirante Viel de la Armada de Chile, el Instituto Antártico Chileno (INACH) cerró formalmente la etapa estival de su 62ª Expedición Científica Antártica, consolidando una temporada que marcó un salto cualitativo tanto en producción científica como en articulación internacional.

La expedición no fue un operativo rutinario. Investigadores de distintos países trabajaron en simultáneo sobre líneas temáticas que van desde la respuesta de los ecosistemas marinos al cambio climático hasta la dinámica del hielo antártico. La plataforma logística desde Magallanes, con Punta Arenas como base de operaciones permanente, volvió a demostrar por qué esta región es irreemplazable para cualquier proyecto científico en el extremo sur del planeta.

Para la Patagonia binacional, el cierre de esta expedición tiene un peso que va más allá del dato científico. Magallanes no es solo el punto de partida geográfico hacia la Antártica: es el territorio que sostiene, capacita y proyecta la presencia humana en el continente blanco. Cada temporada que el INACH opera desde Punta Arenas reafirma que el sur no es la antesala de otro lugar, sino el centro mismo de una actividad estratégica para Chile y para el mundo.

Esta 62ª expedición también amplió los marcos de cooperación internacional. La participación canadiense —que culminó con un seminario conjunto realizado en las instalaciones del INACH— fue uno de los hitos más visibles, pero no el único. El intercambio de datos, metodologías y equipos con otros países signatarios del Tratado Antártico refuerza la posición de Chile como actor central en la gobernanza del continente.

Lo que viene ahora es el análisis de los datos recogidos durante meses de trabajo en condiciones extremas. Los laboratorios del edificio Embajador Jorge Berguño Barnes, en Punta Arenas, recibirán muestras y registros que alimentarán publicaciones científicas con impacto global. Pero también formarán a la próxima generación de investigadores antárticos: estudiantes de posgrado que hoy trabajan junto a científicos experimentados en uno de los entornos más desafiantes del planeta.

La temporada cierra. La ciencia, no.

Fuente original: Esta nota fue elaborada con información de INACH.
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