Tres Ases inaugura el primer centro de climatización inteligente de fruta en Patagonia
La empresa rionegrina Tres Ases puso en marcha el primer centro de climatización inteligente de la Patagonia, un hito tecnológico que cambia las reglas de la comercialización frutícola regional.

En el negocio de la fruta, el tiempo lo es todo. Una banana que llega verde al góndola o una que llega pasada representa pérdida en ambos extremos. Tres Ases, empresa con base en Río Negro, decidió atacar ese problema con tecnología y acaba de inaugurar el primer centro de climatización inteligente de la Patagonia: una instalación que permite controlar con precisión el proceso de maduración de frutas tropicales —principalmente bananas— para que lleguen al punto justo al momento de la venta.
El centro representa un salto cualitativo para la logística frutícola de la región. La Patagonia, que produce peras y manzanas de exportación en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, depende al mismo tiempo de la importación de frutas tropicales para abastecer a su propia población. Hasta ahora, ese abastecimiento implicaba depender de centros de maduración ubicados en Buenos Aires o en el norte del país, con los costos logísticos y las pérdidas de calidad que eso supone.
Con esta inversión, Tres Ases no solo mejora su propio modelo de negocio: instala en la Patagonia una capacidad que antes no existía. El centro de climatización inteligente usa sistemas automatizados que regulan temperatura, humedad y concentración de etileno —el gas que activa la maduración en frutas como la banana— para replicar de manera controlada el proceso que ocurre naturalmente en los trópicos.
El impacto es directo sobre la cadena de distribución regional. Supermercados, verdulerías y puntos de venta de ciudades como Bariloche, Neuquén, Cipolletti, Viedma y Roca podrán acceder a fruta climatizada localmente, con menor tiempo de traslado desde el centro de maduración y mayor control sobre la calidad del producto que recibe el consumidor final.
Para la economía rionegrina, este tipo de inversión en infraestructura logística tiene valor más allá de la empresa que la ejecuta: demuestra que la Patagonia puede agregar valor local a productos que antes solo se procesaban en los grandes centros urbanos del país. Es, en ese sentido, un hito pequeño en la escala global pero significativo para la autonomía productiva de la región.


