Chubut apuesta al bosque como motor económico con el respaldo del CFI
Un encuentro estratégico convocado por el Consejo Federal de Inversiones posicionó al sector forestal de Chubut como eje de una agenda productiva federal con foco en empleo y desarrollo regional.

En una provincia donde la estepa domina el imaginario productivo, el bosque aparece como una apuesta de futuro que empieza a tener respaldo concreto. Chubut se sumó a una mesa estratégica convocada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para definir una agenda federal del sector forestal, y el resultado del encuentro apunta a posicionar a la actividad como motor real de desarrollo económico y generación de empleo en la región.
El sector forestal patagónico tiene características que lo diferencian del modelo del norte del país. No se trata de desmonte para agricultura sino de producción sostenible en ecosistemas de bosque andino y de transición, con especies nativas y exóticas que tienen demanda en mercados nacionales e internacionales. La madera, los subproductos forestales y la actividad asociada —desde la silvicultura hasta el ecoturismo de bosque— forman una cadena de valor que Chubut tiene condiciones naturales para desarrollar.
Lo que aportó el CFI en este encuentro es algo que las provincias patagónicas suelen necesitar y pocas veces tienen: articulación federal con mirada de largo plazo. No se trata solo de financiamiento sino de insertar a Chubut en una agenda nacional que priorice el sector, facilite el acceso a mercados y genere las condiciones regulatorias para que los productores forestales puedan planificar con horizonte real.
El empleo es el argumento más concreto. El sector forestal genera trabajo en zonas rurales y semirurales donde las alternativas son escasas. En la Patagonia, eso significa arraigo: familias que no necesitan migrar a las ciudades porque la actividad da sustento donde el bosque está.
Para Chubut, que en los últimos años buscó diversificar su matriz productiva más allá del petróleo y la ganadería ovina, el forestal representa una oportunidad con triple dividendo: económico, ambiental y social. La apuesta no es nueva, pero el respaldo del CFI le da una institucionalidad que puede hacer la diferencia entre un sector que potencia y uno que permanece marginal.


