Patagonia Argentina y Chilena Sur Global, principio de todo.
Sur Global, principio de todo.
GLOBALpatagonia
← Inicio
💼 Economía

Salmón magallánico en las escuelas: ocho años de producción local en los platos

Blumar y la Región de Magallanes celebran ocho años de una alianza que hoy lleva salmón producido en aguas australes a miles de estudiantes de la región.

🇨🇱 Chile 2026-05-16
Salmón magallánico en las escuelas: ocho años de producción local en los platos

Hay historias de economía regional que se miden mejor en platos que en planillas. La que protagonizan Blumar y los establecimientos educacionales de Magallanes es una de ellas: ocho años atrás, la empresa salmonera y el sistema escolar de la región iniciaron una alianza que hoy abastece de salmón local a miles de estudiantes en decenas de colegios magallánicos.

El hito se celebró esta semana en el Liceo Polivalente María Behety de Punta Arenas, donde se realizó una jornada que reunió a autoridades, directivos escolares, equipos de cocina y representantes de la empresa. El centro de la celebración no fue un discurso: fue una degustación.

El salmón que llega a las mesas escolares de Magallanes es producido en las propias aguas de la región. Eso no es un detalle menor desde ninguna perspectiva. En términos nutricionales, significa proteína de alta calidad para una población estudiantil que, en muchos casos, depende del sistema de alimentación escolar como fuente principal de nutrición durante el día. En términos económicos, significa que la cadena de valor —desde la crianza hasta el procesamiento y la distribución— genera trabajo y tributos en el territorio.

Magallanes tiene una relación compleja con la industria salmonera. La región aloja parte importante de la producción nacional chilena, con las tensiones ambientales que eso implica —uso del espacio marítimo, impacto en ecosistemas, gestión de residuos. Pero también concentra empleos directos e indirectos que sostienen economías locales en zonas donde las alternativas productivas son escasas.

El programa con las escuelas funciona como un puente entre esas dos realidades: pone en valor la producción local, acerca la cadena productiva a la comunidad y genera un vínculo concreto entre lo que se produce en el estrecho y lo que se come en los liceos.

Para Blumar, la continuidad por ocho años del programa habla también de una estrategia de inserción territorial que va más allá del negocio puro. Las empresas que operan en zonas extremas saben que la licencia social no se construye solo con puestos de trabajo: se construye con presencia y con historia compartida con la comunidad.

Lo que empezó como una alianza educativa se convirtió, con el tiempo, en algo más difícil de replicar: una práctica arraigada, esperada, parte del calendario escolar de Magallanes. Ocho años no son poca cosa en ningún territorio. En el extremo sur del mundo, donde la logística y el clima complican cualquier constancia, son una hazaña silenciosa.

Fuente original: Esta nota fue elaborada con información de Diálogo Sur.
← Más noticias en GLOBALpatagonia