El chef que estudió ingeniería y ahora revoluciona la cocina de Jacobacci
Un cocinero formado en ingeniería regresó a Ingeniero Jacobacci para transformar la propuesta gastronómica de una ciudad patagónica que empezaba a quedarse sin opciones propias.

Hay un camino poco frecuente que algunos cocineros patagónicos están recorriendo: el de irse a estudiar algo completamente distinto y volver con una mirada que la cocina sola no hubiera dado. En Ingeniero Jacobacci, una ciudad de unos 6.000 habitantes en el corazón de la meseta rionegrina, ese camino tiene nombre propio.
Según publicó Diario Río Negro, un chef que salió de Jacobacci a estudiar ingeniería regresó y está transformando la escena gastronómica local. La historia tiene el arco narrativo clásico del que se va para encontrar lo que tenía en casa, pero con un matiz que la hace distinta: el pasaje por la ingeniería no fue un desvío sino una herramienta. La precisión técnica, el pensamiento sistemático y la lógica de procesos que enseña esa carrera pueden aplicarse a una cocina con resultados que la formación culinaria convencional no siempre produce.
Jacobacci es una ciudad que muchos argentinos no podrían ubicar en el mapa. Está en la Línea Sur de Río Negro, esa franja de territorio que corre paralela a la cordillera pero por la meseta, lejos del lago Nahuel Huapi y de la costa atlántica, sin los imanes turísticos que tienen otras ciudades patagónicas. Es el tipo de lugar donde la gastronomía local tiende a ser funcional antes que creativa: un servicio para los habitantes y para los pocos visitantes que pasan camino a otro destino.
Que alguien llegue a ese contexto con la intención de hacer algo distinto —y que lo esté logrando— tiene un valor económico y cultural concreto. Una propuesta gastronómica sólida es uno de los activos más poderosos para el desarrollo del turismo en pequeñas ciudades. Cuando hay algo rico y propio para comer, la gente se queda un poco más. Y cuando se queda, gasta, recomienda y vuelve.
La Patagonia tiene una materia prima extraordinaria: cordero, chivito, trucha, hongos silvestres, frutos del bosque, aceites de oliva del norte, mariscos del Atlántico. El problema histórico no fue la despensa sino la falta de cocineros que supieran qué hacer con ella de manera creativa y sostenible. Cada vez que aparece uno de esos cocineros en una ciudad pequeña, el impacto se siente.
Jacobacci tiene ahora el suyo.


