Zonas Extremas de Magallanes: nuevo esquema de financiamiento toma forma
El gobernador Jorge Flies y los alcaldes de Magallanes acordaron proyectos concretos para reformular el financiamiento del Plan de Zonas Extremas, instrumento clave para sostener la vida en el sur de Chile.

Vivir en el extremo sur tiene costos que el resto del país no imagina. Calefacción permanente, logística imposible, distancias que multiplican el precio de cualquier servicio, estaciones que no perdonan. Durante décadas, el Estado chileno intentó compensar esa realidad con el Plan de Zonas Extremas, un mecanismo que subsidia y apoya a las comunidades más alejadas del centro. Ahora, ese instrumento está siendo rediseñado.
Esta semana, en Punta Arenas, el gobernador regional Jorge Flies se reunió con los alcaldes y alcaldesas agrupados en la Asociación de Municipalidades de Magallanes (Amumag) para afinar los proyectos que definirán la nueva forma de financiamiento del plan. La reunión, según informó Diálogo Sur, marcó una señal concreta de trabajo articulado entre el nivel regional y el municipal.
Lo que está en juego es significativo. El Plan de Zonas Extremas no es solo una partida presupuestaria: es la diferencia entre que un municipio como Torres del Paine o Primavera pueda sostener servicios básicos o no. En una región donde la densidad poblacional es bajísima y las distancias son enormes, el financiamiento per cápita estándar que rige para el resto de Chile sencillamente no alcanza.
La discusión sobre cómo reformularlo lleva tiempo. El debate central gira en torno a si el nuevo esquema debe ser más flexible para que cada municipio destine los recursos según sus propias prioridades, o si conviene mantener ejes definidos a nivel regional. La reunión de esta semana parece haber avanzado en esa dirección: proyectos concretos, acuerdos entre pares, y una hoja de ruta que ya tiene forma.
Para Magallanes, esta discusión tiene además una dimensión estratégica que va más allá de los números. La región es la puerta de entrada a la Antártida chilena, alberga ecosistemas de importancia global y sostiene comunidades que llevan siglos habitando los confines del continente. Que esas comunidades tengan recursos adecuados no es solo una cuestión de equidad: es una condición para que el Estado chileno tenga presencia real donde más importa tenerla.
La próxima etapa implicará presentar los proyectos acordados ante las instancias nacionales. El sur de Chile está haciendo los deberes.


