Un magallánico se coronó campeón en el torneo patagónico de kick boxing de Las Heras
Leonardo Pallacar, representante puntarenense, ganó el torneo 'La Patagonia Rebelde 8' celebrado en el Complejo Municipal 11 de Julio de Las Heras, Santa Cruz.

Hay torneos que cruzan la cordillera sin necesitar pasaporte. El kick boxing patagónico tiene esa dinámica: competidores de ambos lados de la frontera se miden en eventos que circulan entre Santa Cruz y Magallanes con una fluidez que el deporte federado convencional raramente logra.
La edición número 8 del torneo 'La Patagonia Rebelde' se disputó en el Complejo Municipal 11 de Julio de Las Heras, en la provincia de Santa Cruz, y dejó una imagen elocuente de esa integración: Leonardo Pallacar, peleador de Punta Arenas, se consagró campeón y regresó a Magallanes con el título.
Pallacar representa a un perfil habitual en el kick boxing del sur: atletas formados en gimnasios de ciudades medianas, sin grandes estructuras institucionales detrás, que compiten por mérito propio en circuitos regionales que a veces son invisibles para los medios nacionales de Buenos Aires o Santiago pero que tienen una densidad deportiva real. 'La Patagonia Rebelde' lleva ocho ediciones —un número que habla de continuidad y de una comunidad deportiva que sostiene el proyecto más allá de los apoyos oficiales.
El kick boxing tiene características que lo hacen especialmente patagónico en su práctica: no requiere infraestructura costosa, se puede entrenar en espacios pequeños y genera vínculos fuertes entre competidores de distintas ciudades que de otro modo no tendrían contacto. En Las Heras, en Comodoro Rivadavia, en Punta Arenas o en Río Gallegos, los gimnasios de artes marciales y contacto son algunos de los espacios deportivos más activos de la región, especialmente para jóvenes que no encuentran lugar en los deportes de equipo más masivos.
La victoria de Pallacar también tiene una lectura binacional concreta: un deportista chileno compitiendo en territorio argentino, ganando en una provincia que no es la suya, en un torneo que lleva el nombre de la región en su título. Eso es el deporte patagónico funcionando como debería —sin fronteras administrativas que fragmenten lo que geográfica y culturalmente es un solo territorio.
El torneo no tuvo transmisión nacional ni cobertura de medios metropolitanos. Lo que quedó fue el resultado y la foto del campeón con el cinturón en Las Heras. A veces eso es suficiente para entender que el sur tiene su propio circuito, sus propios campeones y sus propias historias deportivas que merecen ser contadas.


