El Perito Moreno bajo escucha: ciencia revela cómo se rompe el glaciar
Investigadores de la Universidad de Chile y la Universidad de Magallanes instalaron sismómetros de alta precisión sobre el Perito Moreno y registraron más de 1.200 desprendimientos. Los datos muestran que las fracturas no ocurren al azar: se concentran en zonas específicas de alta deformación y flujo. Es la primera vez que el comportamiento interno del glaciar más visitado del mundo se monitorea en tiempo real.

El Perito Moreno no calla. Cruje, se fractura, cae. Lo que hasta ahora era espectáculo visual para millones de turistas tiene, desde hace poco, una banda sonora científica: una red de sismómetros de alta precisión instalados sobre el hielo que registra cada movimiento interno del glaciar con una exactitud sin precedentes.
El estudio, desarrollado en forma conjunta por investigadores de la Universidad de Chile (UC) y la Universidad de Magallanes (UMAG), detectó más de 1.200 desprendimientos durante el período de monitoreo. Pero el hallazgo más relevante no es la cantidad, sino el patrón: las fracturas no se distribuyen de manera aleatoria sobre la masa de hielo, sino que se concentran en sectores donde la deformación interna y la velocidad de flujo son mayores. El glaciar, en otras palabras, se rompe donde más trabaja.
Esta investigación marca un salto cualitativo en la comprensión del Perito Moreno. Hasta ahora, el monitoreo glaciológico dependía en gran medida de imágenes satelitales y mediciones superficiales. Los sismómetros permiten escuchar lo que ocurre adentro, en tiempo real, sin esperar que el hielo ya haya cedido para saberlo.
El Perito Moreno es uno de los pocos glaciares del planeta que aún mantiene su masa estable —o con variaciones mínimas— frente al retroceso global acelerado. Pero eso no lo hace inmune a los procesos de fractura y desprendimiento que el cambio climático intensifica. Entender sus dinámicas internas es condición previa para anticipar comportamientos futuros.
Lo que hace única a esta investigación es también su dimensión binacional: una universidad chilena y una universidad austral trabajando sobre un glaciar argentino, en una cuenca compartida —la del lago Argentino— que desagua hacia el Atlántico. La ciencia patagónica, cuando funciona sin fronteras, produce exactamente esto.
El estudio además tiene implicancias directas para la gestión del Parque Nacional Los Glaciares, donde el Perito Moreno recibe cientos de miles de visitantes por año. Identificar las zonas de mayor inestabilidad no solo aporta conocimiento: también puede orientar decisiones sobre distancias de seguridad y protocolos de evacuación en las pasarelas.
La Patagonia lleva décadas siendo objeto de estudio desde afuera. Esta vez, dos universidades del sur del continente tomaron los instrumentos y se pusieron a escuchar desde adentro. Lo que el hielo les está contando merece atención urgente.


