Seis ballenas varadas en las islas Wollaston: Sernapesca abre investigación urgente
El 28 de mayo, pescadores artesanales que operaban en zona de pesca reportaron la presencia de seis cetáceos en las costas de las islas Wollaston, en el extremo sur de Chile. El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura activó una investigación para determinar las causas del varamiento en uno de los archipiélagos más remotos y ecológicamente sensibles de la Patagonia austral.

Las islas Wollaston no aparecen seguido en los titulares. Están ahí, al sur del canal Beagle, al borde del cabo de Hornos, en un archipiélago donde el océano Pacífico y el Atlántico se funden en un mismo temporal. Pero el 28 de mayo, pescadores artesanales que faenaban en la zona vieron algo que no debería estar ahí: seis ballenas varadas en esas costas inhóspitas. El reporte llegó a Sernapesca y la agencia chilena abrió una investigación.
El varamiento múltiple de cetáceos es uno de los eventos que más preocupa a los especialistas en conservación marina. Cuando un solo ejemplar encalla, puede tratarse de un animal enfermo o desorientado. Cuando son seis, las hipótesis se multiplican: ruido subacuático, perturbación magnética, cambios en la temperatura del agua, presencia de tóxinas producidas por floraciones algales —las llamadas mareas rojas—, o simplemente el comportamiento de seguimiento que caracteriza a algunas especies de cetáceos sociales.
Las islas Wollaston forman parte de la misma zona biogeográfica que el paso Drake y el cabo de Hornos: aguas frías, ricas en krill y en biodiversidad, frecuentadas por ballenas jorobadas, de aleta, minke y cachalotes, entre otras especies. Es una de las regiones con menor intervención humana directa del planeta, lo que hace que cualquier anomalía allí sea especialmente significativa como indicador del estado del ecosistema austral.
Sernapesca no ha informado aún la especie ni el estado de los ejemplares —si están vivos, muertos o en proceso de morir—, datos que resultan cruciales para orientar la investigación. Tampoco se conoce si se enviará un equipo en terreno, una operación que en esa geografía extrema implica una logística considerable.
El contexto regional agrega urgencia al hecho. En los últimos años, el extremo austral de Chile ha registrado eventos de mortalidad masiva que encendieron alarmas: la llamada zona de sacrificio de Magallanes, las proliferaciones de algas nocivas en los canales fueguinos y el monitoreo cada vez más activo de la temperatura superficial del mar en la región antártica. Cada varamiento es, también, una pregunta sobre lo que está cambiando.
Para la Patagonia binacional, estas aguas no son un confín: son un corredor. Las mismas especies que rodean las Wollaston cruzan hacia el Atlántico por el Beagle, frecuentan las costas de Tierra del Fuego argentina y chilena, y forman parte del mismo sistema marino que incluye las Georgias del Sur y la Antártida. Lo que ocurre aquí importa mucho más allá de la frontera.


