Los Fundamentalistas despidieron al Indio Solari desde la Patagonia
La banda tocó por primera vez en Chubut la noche después de la muerte del líder ricotero, con más de la mitad del setlist dedicado a Los Redondos.
Hubo algo inevitable en que el adiós ocurriera acá. Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado eligieron —o el destino eligió por ellos— que el primer show después de la muerte de Carlos «Indio» Solari fuera en la Patagonia. Primera vez en Chubut. Primera vez que la banda tocaba sabiendo que el hombre que escribió esas canciones ya no estaba.
Fueron 35 temas. Más de la mitad del repertorio correspondió a canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el proyecto que el Indio condujo durante dos décadas y que definió una manera de entender el rock argentino: denso, poético, tribal, masivo sin ser masivo. Los Fundamentalistas llevan años sosteniendo ese legado en vivo, con una fidelidad que sus seguidores reconocen como devoción antes que como negocio.
La elección del sur no fue casual, o al menos así lo leyeron quienes estuvieron en el show. La Patagonia tiene con ese universo musical una relación particular: lejos de los grandes centros, con audiencias que viajan horas para ver a una banda, que forman comunidades alrededor de la música con una intensidad que las ciudades grandes raramente permiten. Que el primer abrazo colectivo después de la muerte del Indio ocurriera en Chubut tiene una lógica emocional precisa.
Solari murió dejando atrás una obra que excede la música. Sus letras funcionaron durante décadas como código generacional, como lengua compartida entre personas que de otro modo no tendrían mucho en común. La Patagonia escuchó esas canciones en la misma frecuencia que el resto del país, pero con el volumen extra que da la lejanía: acá, cada recital que llega es un acontecimiento que se prepara, se espera, se recuerda.
Los Fundamentalistas no hicieron un show de duelo. Hicieron lo único que tenía sentido: tocar. Fuerte, largo, honesto. Y lo hicieron desde el Sur, desde el principio de todo, en una noche que la gente que estuvo ahí va a contar por años.


