Zona Fría en riesgo: el Sur camina hacia la pobreza energética
El exsecretario de Energía de Tierra del Fuego disparó una advertencia que resuena en toda la Patagonia: los cambios al Régimen de Zona Fría están dejando sin red a las familias del extremo sur. Detrás del debate tarifario hay algo más profundo: la discusión sobre si la Patagonia puede seguir siendo habitable.
Moisés Solorza conoce el sistema desde adentro. Como exsecretario de Energía de Tierra del Fuego, manejó durante años los engranajes de un régimen diseñado para compensar lo que la geografía cobra caro: el frío, la distancia, el viento. Por eso su advertencia no es retórica. Es técnica y política al mismo tiempo.
Los cambios al Régimen de Zona Fría que impulsa el gobierno nacional están generando un efecto que Solorza describe sin eufemismos: las familias patagónicas están siendo empujadas hacia la pobreza energética. No como metáfora, sino como realidad concreta: hogares que tienen que elegir entre calefaccionar y comer, en una región donde el invierno no perdona.
El Régimen de Zona Fría existe porque la Patagonia tiene condiciones objetivamente distintas al resto del país. Las temperaturas, la infraestructura de distribución, el costo logístico de llegar a comunidades aisladas: todo eso está contemplado en un esquema de subsidios y tarifas diferenciales que el Estado nacional financia históricamente como reconocimiento de esa asimetría. Tocarlo sin un reemplazo equivalente no es ajuste: es desmantelamiento.
"Veo un peligroso camino hacia el vaciamiento integral de la Patagonia, haciéndola inviable", advirtió Solorza. La frase condensa una preocupación que va más allá del costo del gas o la electricidad. Si las familias no pueden sostener el gasto energético de vivir en el Sur, el territorio se vacía. No por decreto, sino por inviabilidad económica cotidiana.
El debate energético patagónico tiene una paradoja que pocos señalan: la región produce una proporción enorme de la energía que consume el país —gas, petróleo, viento, agua— y sin embargo paga el precio más alto por acceder a ella. Vaca Muerta está en Neuquén. Los grandes embalses hidroeléctricos están en la Patagonia. El viento que mueve los parques eólicos más potentes del continente sopla en la estepa rionegrina y chubutense. Y aun así, calefaccionar una casa en Río Gallegos o Ushuaia en pleno julio es un lujo que no todas las familias pueden sostener.
La discusión sobre el Régimen de Zona Fría no es entonces un tema técnico-administrativo menor. Es la discusión sobre el modelo de país que se quiere construir: uno donde la Patagonia produce para todos pero no puede garantizar el bienestar básico de sus propios habitantes, o uno donde la asimetría geográfica se compensa con políticas de Estado sostenidas en el tiempo.
Solorza eligió hablar ahora, antes de que los cambios se consoliden. La pregunta es si alguien en Buenos Aires está escuchando.


