Paleobotánicos brasileños descifran en Punta Arenas el pasado verde de la Antártida
Investigadores de universidades brasileñas trabajan en los laboratorios del INACH sobre la Colección Paleontológica Antártica y Patagónica, buscando reconstruir cómo eran los ecosistemas vegetales del continente blanco hace millones de años. La pasantía, enmarcada en el programa Conhecimento Brasil 2026, refuerza el rol de Punta Arenas como capital científica del extremo sur.
Hay algo que los hielos guardan con más celo que el frío: la memoria vegetal de un continente que alguna vez fue verde. Esa memoria es exactamente lo que un grupo de paleobotánicos brasileños vino a buscar a Punta Arenas, donde los laboratorios del Instituto Antártico Chileno (INACH) albergan una de las colecciones paleontológicas antárticas y patagónicas más importantes del mundo.
La pasantía técnica, desarrollada en el marco del programa Conhecimento Brasil 2026, reunió a investigadores de universidades brasileñas especializados en la evolución de las plantas. Su objetivo: analizar fósiles vegetales que permitan reconstruir cómo eran los paisajes antárticos antes de que el hielo lo cubriera todo, y trazar la historia evolutiva de especies que hoy ya no existen en esas latitudes.
Punta Arenas no es solo una escala logística hacia la Antártida: es un laboratorio vivo. El INACH concentra décadas de trabajo de campo, muestras únicas y una infraestructura científica que justifica que equipos internacionales crucen el continente para trabajar aquí. Que Brasil haya elegido esta ciudad para su pasantía de paleobotánica no es un detalle menor —es una confirmación del peso científico que Magallanes tiene en la agenda global de la investigación antártica.
Lo que está en juego en estas investigaciones excede la botánica académica. Comprender cómo evolucionaron las plantas en la Antártida —en qué condiciones crecieron, cómo respondieron a cambios climáticos extremos— ofrece claves sobre los mecanismos que moldean los ecosistemas en contextos de transformación ambiental acelerada. En un momento en que el planeta enfrenta cambios sin precedentes en sus ciclos climáticos, esos registros fósiles se vuelven más relevantes que nunca.
La colaboración también tiene una dimensión geopolítica suave pero concreta: el fortalecimiento de los lazos científicos entre Chile y Brasil en el espacio antártico construye puentes que van más allá de los laboratorios. Argentina, Chile y Brasil son los tres países sudamericanos con presencia permanente en la Antártida, y cada acuerdo de cooperación científica entre ellos consolida la voz del sur del continente en los debates del Tratado Antártico.
Desde GLOBALpatagonia, esta nota nos interesa por lo que dice sobre Punta Arenas y sobre el valor estratégico del conocimiento acumulado en el sur. La Patagonia chilena no exporta solo madera, salmón o gas: exporta ciencia de frontera. Y en esa exportación silenciosa, el INACH lleva décadas construyendo un activo que pocas regiones del mundo pueden igualar.
La pasantía brasileña es, en ese sentido, un reconocimiento. Y también un recordatorio de que el futuro de la investigación antártica se sigue escribiendo —en parte— desde esta ciudad al borde del fin del mundo.


