Antarctica21 cierra temporada récord y alista el primer buque polar híbrido-eléctrico sudamericano
La operadora con base en Punta Arenas recibió 2.847 viajeros de 53 países con una ocupación del 92%, consolidando al extremo austral como portal antártico global. El próximo hito: un buque polar híbrido-eléctrico, el primero construido en Sudamérica, que transformará la navegación en aguas del Drake.
Punta Arenas no es el fin del mundo. Es, literalmente, la puerta de entrada al continente más prístino del planeta. Y la temporada 2025-2026 de Antarctica21 lo confirma con números que no dejan margen para el debate: 2.847 viajeros llegados desde seis continentes, 53 nacionalidades representadas y una ocupación promedio del 92% en sus operaciones aéreo-marítimas al continente blanco.
La compañía, que opera bajo el modelo fly-cruise —vuelo directo a la Antártida, crucero de regreso— lleva años apostando por Punta Arenas como hub antártico diferencial frente a Ushuaia. Esta temporada consolidó esa posición: la capital de Magallanes recibió pasajeros de Asia, Europa, América del Norte y Oceanía que eligieron el extremo sur de Chile como punto de partida para una de las experiencias más extremas del turismo contemporáneo.
Pero el dato que mira hacia adelante es el que más pesa en términos de identidad regional: Antarctica21 alista el primer buque polar híbrido-eléctrico construido en Sudamérica. La embarcación, diseñada específicamente para operar en aguas antárticas con menor huella de carbono, representa un salto tecnológico que posiciona a la región patagónica-antártica no solo como destino, sino como productora de soluciones para la navegación polar.
El cruce entre turismo de alto valor, sostenibilidad ambiental e innovación naval es exactamente el tipo de desarrollo que la Patagonia necesita: uno que no agote el recurso que lo sustenta. Las aguas del paso Drake y los ecosistemas antárticos son el activo central de este negocio, y la transición hacia propulsión híbrida-eléctrica es una señal de que los operadores con base en la región lo entienden.
Punta Arenas lleva décadas construyendo su condición de ciudad antártica. Tiene el INACH, tiene logística polar, tiene historia expedicionaria y ahora suma infraestructura naval de vanguardia. Cada temporada que cierra con estos números refuerza un argumento que desde Buenos Aires y Santiago todavía cuesta entender: el sur no espera, produce.
La próxima temporada llegará con el buque nuevo en operación. Para Magallanes, eso significa más puestos de trabajo calificados, mayor capacidad de captura de turismo premium y un argumento concreto en la disputa simbólica —y económica— por liderar el turismo antártico en el hemisferio sur.


