Vaca Muerta llevó la producción petrolera neuquina a su pico histórico
La producción de petróleo de Neuquén alcanzó un récord absoluto en 2026, traccionada por el avance sostenido de la formación no convencional más importante del hemisferio sur.
Hay un número que la Patagonia energética esperaba hace décadas y que finalmente se materializó: la producción petrolera de Neuquén rompió su propio récord histórico, impulsada por el avance sin pausa de Vaca Muerta. No es un titular más —es el resultado de años de inversión, tecnología y apuestas que transformaron a la cuenca del Comahue en uno de los centros energéticos más relevantes del hemisferio sur.
Los registros más recientes confirman que la formación no convencional ubicada bajo la estepa neuquina sigue expandiendo su capacidad productiva. El impulso viene de operadoras que aumentaron la cantidad de pozos en producción y optimizaron técnicas de fractura hidráulica en zonas que hasta hace pocos años resultaban económicamente inviables.
Para Neuquén, el récord tiene una dimensión fiscal directa: las regalías derivadas de la producción hidrocarburífera son el pilar financiero del Estado provincial. Mayor producción implica mayores recursos para una provincia con uno de los presupuestos más dinámicos de la Patagonia argentina, pero también una de las agendas de infraestructura más demandantes.
El fenómeno Vaca Muerta tiene, sin embargo, una contracara que la región no puede ignorar. El crecimiento de la actividad extractiva sobre la meseta neuquina genera presión creciente sobre recursos hídricos, comunidades mapuche con territorios en disputa y ecosistemas frágiles de la estepa. Cada récord productivo renueva esa tensión, que los números macroeconómicos tienden a invisibilizar.
Desde una mirada patagónica amplia, el boom tiene efectos que se sienten más allá de los límites provinciales: el corredor de camiones y equipos que atraviesa la región, la presión sobre servicios en ciudades como Neuquén y Añelo, la discusión por el oleoducto que llevaría crudo al Pacífico pasando por territorio chileno. El petróleo neuquino no termina en Neuquén.
El récord también llega en un momento de debate internacional sobre la transición energética. Mientras el mundo discute cómo acelerar el abandono de los combustibles fósiles, la Patagonia argentina produce más hidrocarburos que nunca. La tensión entre desarrollo económico regional y responsabilidad climática global es, probablemente, el desafío más complejo que tiene por delante este territorio.


