Isla Huemul vuelve a respirar: Bariloche empieza la limpieza del lago
El municipio de Bariloche inició los trabajos de saneamiento en la isla Huemul y anunció la compra de una embarcación para sostener las operaciones en el Nahuel Huapi.
La isla Huemul, enclavada en el Nahuel Huapi a pocos kilómetros del centro de Bariloche, tiene historia densa: fue el escenario del Proyecto Huemul, el frustrado programa nuclear de los años cincuenta que el régimen peronista le vendió al físico austriaco Ronald Richter. Décadas después, el lugar acumula otro tipo de deudas: residuos, infraestructura deteriorada y un acceso que durante años fue fuente de controversia entre autoridades, vecinos y organismos de ciencia.
Ahora, el municipio de Bariloche dio un paso concreto. Comenzaron los trabajos de limpieza en la isla y, de manera paralela, el gobierno local anunció la adquisición de una embarcación propia para garantizar la continuidad de las operaciones. La decisión tiene lógica simple: sin movilidad acuática propia, cualquier intervención en la isla depende de terceros y se vuelve discontinua.
El lago Nahuel Huapi es el corazón hídrico de la Patagonia norte argentina. Su cuidado no es solo una cuestión estética ni turística —aunque ambas dimensiones importan— sino un asunto de salud ambiental con impacto directo en las comunidades que dependen de sus aguas. La isla Huemul, al estar dentro del ejido municipal y próxima al casco urbano, concentra presiones que otras islas del lago no tienen.
La compra de la embarcación es, además, una señal de política pública: el municipio asume la responsabilidad de mantener presencia operativa en el lago, algo que hasta ahora resultaba esporádico. Cuántos años llevará completar la limpieza y qué destino tendrá la isla una vez saneada son preguntas que todavía no tienen respuesta oficial.
Para la identidad de Bariloche como ciudad lacustre, recuperar la Huemul tiene un valor simbólico que va más allá de los residuos removidos. Es también la oportunidad de resignificar un espacio que carga con la historia más extraña del siglo XX patagónico y devolverlo, de alguna manera, al lago.


