159 familias de Puerto Natales tendrán casa: Glaciar Pingo al 30%
El conjunto habitacional más grande en ejecución en la provincia de Última Esperanza ya tiene un tercio de sus obras completadas, con entrega proyectada para los próximos meses.
Puerto Natales avanza hacia una transformación habitacional concreta. El proyecto Glaciar Pingo, el mayor desarrollo de viviendas sociales en ejecución en la provincia de Última Esperanza, alcanzó el 30% de avance en sus obras tras una visita inspectiva realizada por autoridades del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y de la Delegación Presidencial Provincial de Magallanes.
El conjunto beneficiará a 159 familias natalesinas, un número significativo para una ciudad que ha crecido en los últimos años impulsada por el turismo hacia Torres del Paine y que enfrenta una demanda habitacional que la oferta privada no alcanza a cubrir. La vivienda social en ciudades de alta presión turística es un problema estructural en la Patagonia chilena: los precios del suelo y del arriendo se disparan con la temporada, y quienes trabajan en el sector de servicios suelen quedar fuera del mercado.
El nombre del proyecto remite al Glaciar Pingo, uno de los hielos del Parque Nacional Torres del Paine que ha retrocedido de manera notable en las últimas décadas. Que un proyecto de vivienda lleve ese nombre en Puerto Natales no es un detalle menor: habla de la relación cotidiana que tiene esta ciudad con su entorno natural, incluso en decisiones de política urbana.
La visita de las autoridades ministeriales en pleno invierno austral, cuando las condiciones de construcción son más exigentes en la región, refleja un seguimiento activo del avance. Según lo constatado en terreno, las obras mantienen el ritmo necesario para cumplir los plazos comprometidos con las familias beneficiarias, muchas de las cuales llevan años en lista de espera.
Puerto Natales es hoy una de las ciudades de mayor dinamismo en la Patagonia chilena. La puerta de entrada a Torres del Paine la convirtió en un polo turístico de primer nivel, pero ese crecimiento no siempre se tradujo en mejoras equivalentes para la población local. Proyectos como Glaciar Pingo apuntan a equilibrar esa ecuación: que quienes sostienen la industria turística también puedan vivir dignamente en la ciudad donde trabajan.
El 70% restante de la obra deberá completarse en los próximos meses. Con invierno pleno sobre la estepa magallánica, el ritmo de avance será un indicador clave para proyectar la fecha de entrega definitiva.

