EPEN planifica inversión millonaria en dólares para la red de alta tensión neuquina
El Ente Provincial de Energía del Neuquén proyecta una expansión significativa de su infraestructura eléctrica de alta tensión con financiamiento en moneda dura.
La energía es el negocio central de Neuquén y también su talón de Aquiles: la provincia produce petróleo, gas y electricidad en cantidades que exceden su consumo interno, pero su red de transmisión lleva décadas de rezago respecto al crecimiento de la demanda. El EPEN —Ente Provincial de Energía del Neuquén— busca cambiar esa ecuación con una inversión planificada en dólares para reforzar la infraestructura de alta tensión.
Los montos específicos del plan no fueron completamente detallados en la información disponible, pero la escala del proyecto lo ubica entre las inversiones de infraestructura energética más relevantes que la provincia encarará en el corto plazo. El foco está en la red de alta tensión: las líneas que transportan electricidad desde los puntos de generación —represas, centrales térmicas, parques eólicos— hasta los centros de distribución que alimentan ciudades, industrias y, cada vez más, los nodos de Vaca Muerta.
El contexto es determinante para entender la urgencia. Vaca Muerta no es solo una formación de hidrocarburos: es un polo industrial en expansión que consume energía eléctrica en volúmenes crecientes para sus operaciones de perforación, bombeo y procesamiento. A medida que la actividad aumenta, la demanda sobre la red crece y los cuellos de botella en transmisión se vuelven un límite real para el desarrollo.
A eso se suma la expansión residencial e industrial de Neuquén capital y el corredor que une Cutral Co, Plaza Huincul y Añelo —el triángulo caliente de la energía patagónica—. Una red de alta tensión más robusta no es solo una mejora técnica: es una condición para que el crecimiento pueda sostenerse.
Desde una perspectiva regional más amplia, la inversión del EPEN tiene implicancias que cruzan la cordillera. La interconexión eléctrica entre Argentina y Chile —que existe en varios puntos de la frontera— hace que la capacidad de transmisión del lado argentino sea relevante también para la seguridad energética de las regiones chilenas vecinas, en particular Los Lagos y Aysén, que tienen sus propios desafíos de abastecimiento eléctrico.
La decisión de financiar la inversión en dólares refleja tanto la magnitud del proyecto como la necesidad de importar equipamiento —transformadores, conductores, sistemas de protección— que no se fabrica localmente. Es un signo de que el EPEN apuesta a un salto de escala real, no a un parche.
En una provincia que se define por su energía, la calidad de la red que la transmite es tan importante como la cantidad que se produce.


