Alfredo Slipek: adiós al guía de montaña que formó generaciones en Bariloche
El Club Andino Bariloche despidió a su socio honorario, creador del Grupo de Excursionistas de Adultos (GEDA) y referente del andinismo regional durante décadas.
Hay personas que no solo practican un deporte: lo transmiten, lo convierten en comunidad, lo dejan viviendo en otros. Alfredo Slipek fue una de esas personas. Este sábado, el Club Andino Bariloche confirmó su fallecimiento y le rindió homenaje como uno de los grandes referentes de su historia institucional.
Slipek era guía de montaña y formador. En Bariloche, eso significa algo muy concreto: significa haber conducido cordadas en el Tronador, haber enseñado técnicas de hielo en glaciares que hoy retroceden, haber llevado a cientos de personas al encuentro con una cordillera que define la identidad de la ciudad y de toda la Patagonia norte.
Pero su legado más duradero puede ser el GEDA: el Grupo de Excursionistas de Adultos que fundó dentro del Club Andino. En un mundo del montañismo que tiende a valorar la juventud y la dificultad extrema, Slipek entendió que la montaña también es para quienes ya pasaron su pico físico pero no su pico de curiosidad. El GEDA fue una respuesta práctica a esa convicción: un espacio donde adultos mayores podían seguir saliendo, caminando, ascendiendo, en compañía y con seguridad.
Esa iniciativa tiene un valor que va más allá del deporte. Es inclusión en el sentido más profundo: no la inclusión como declaración institucional, sino como práctica cotidiana. Slipek diseñó un formato que le devolvió la montaña a quienes la sociedad suele empujar hacia el sedentarismo.
El Club Andino Bariloche es una institución centenaria que ha formado a algunos de los mejores andinistas y guías de montaña de Argentina. Ser reconocido como socio honorario en esa casa no es un trámite: implica haber dejado una marca real en la cultura institucional. Slipek la dejó.
En la Patagonia, donde el andinismo no es hobby de fin de semana sino parte de la identidad territorial, la muerte de un formador de su calibre se siente en todo el sistema: en los guías que aprendieron de él, en los excursionistas del GEDA que seguirán saliendo con su impronta, en la forma en que el Club Andino entiende su misión de cara a la montaña.
Buen viento en las alturas, Alfredo.


