Torres del Paine en invierno: CONAF lleva la prevención al corazón del parque
El equipo provincial de CONAF realizó una jornada de educación sobre incendios forestales en la escuela rural de Cerro Guido, en la comuna de Torres del Paine, antes del inicio de la temporada de mayor riesgo.
La temporada de invierno en Torres del Paine atrae visitantes de todo el mundo que buscan el paisaje austral en su versión más cruda y silenciosa. Pero el parque no descansa en invierno: el trabajo de prevención y educación sigue, y CONAF lo lleva incluso a los rincones más remotos del territorio.
Esta semana, el equipo provincial de la Corporación Nacional Forestal realizó una jornada de charlas en la escuela rural de Cerro Guido, una localidad enclavada en la comuna de Torres del Paine, en la provincia de Última Esperanza. El encuentro reunió a profesores, estudiantes y apoderados para abordar la prevención de incendios forestales: cómo se originan, cómo se propagan en el ecosistema de estepa y bosque patagónico, y qué puede hacer cada persona para reducir el riesgo.
Cerro Guido no es un punto en el mapa turístico masivo, pero su ubicación la convierte en un lugar estratégico para la prevención: está en la zona de transición entre la estepa y el bosque nativo que rodea el parque nacional, un ecosistema altamente vulnerable al fuego. Los incendios en Torres del Paine tienen historia dolorosa: el de 2011-2012 arrasó más de 17.000 hectáreas y se convirtió en un antes y un después para la gestión del parque.
Que CONAF llegue a la escuela rural —y no espere que la comunidad llegue a la institución— es una señal de la pedagogía de proximidad que la corporación viene desarrollando en Magallanes. La educación sobre riesgos naturales tiene más efecto cuando se realiza en el territorio propio, con ejemplos del entorno inmediato y con la participación de las familias que viven dentro o en los bordes del parque.
Para el turismo en Torres del Paine, la prevención de incendios es literalmente un activo económico. El parque recibe cientos de miles de visitantes al año y su atractivo depende de que el ecosistema permanezca íntegro. Un incendio no solo destruye flora y fauna: destruye la razón por la que el mundo mira hacia el sur.
Este invierno, antes de que empiece la temporada de mayor afluencia, CONAF eligió educar. Es la mejor inversión posible para el futuro del parque más icónico de la Patagonia.


