Magallanes abre la temporada de centolla: pesca y gastronomía en el arranque
Desde este miércoles 15 de julio la región de Magallanes habilita la extracción de centolla, recurso central para la pesca artesanal y la identidad gastronómica del extremo sur chileno.
El 15 de julio marca en Magallanes el inicio de una de las temporadas más esperadas del año: la centolla vuelve a los canales y a las mesas. La apertura extractiva del recurso —regulada por la autoridad pesquera chilena— es un hito que moviliza a la pesca artesanal de la región y que tiene repercusión directa en la gastronomía local, en el turismo y en la economía de las familias que viven del mar.
La centolla magallánica (Lithodes santolla) es uno de los productos del mar más emblemáticos del extremo sur de Chile. Su captura está sujeta a cuotas y períodos de veda que buscan garantizar la sustentabilidad del recurso: la especie tiene ciclos reproductivos lentos y es sensible a la sobreexplotación. Por eso cada apertura de temporada viene acompañada de regulaciones sobre tallas mínimas, artes de pesca permitidas y zonas habilitadas.
Para los pescadores artesanales de la región, este momento del año concentra buena parte del ingreso anual. Las embarcaciones menores que trabajan los canales fueguinos y el estrecho de Magallanes dependen de una temporada ordenada, con precio sostenido y acceso al recurso. En años donde la biomasa cae o los controles se aflojan, el daño económico puede ser significativo y difícil de revertir.
Del otro lado del estrecho, la centolla también llega a mesas argentinas —principalmente a través de Puerto Natales y Punta Arenas— y es uno de los productos que mejor representa la identidad gastronómica binacional del extremo sur. La cocina patagónica de ambos lados de la frontera la tiene como protagonista en los meses de invierno.
La apertura de la temporada 2026 se produce en un contexto de mayor atención sobre la salud de los ecosistemas marinos en el estrecho. Los acuerdos entre Sernapesca y organizaciones como la Wildlife Conservation Society, orientados a la protección del mar de Magallanes, ponen el foco en que el aprovechamiento de recursos como la centolla sea compatible con la conservación de largo plazo.
El sur global tiene en este crustáceo uno de sus símbolos más concretos: una especie que conecta la economía, la cultura y el territorio en un solo producto. Que la temporada empiece bien —con cuotas respetadas y pescadores organizados— importa más allá del precio del kilo.


