Río Negro busca financiamiento externo para rescatar rutas 22 y 151
Ante el retiro de fondos nacionales, la provincia gestiona un crédito internacional para reparar los dos corredores viales más importantes de la Patagonia norte.
Río Negro no espera: frente a la retirada del gobierno nacional de los compromisos de financiamiento vial, la provincia ya está negociando un crédito internacional para encarar la reparación de las rutas 22 y 151, los dos ejes que estructuran la conectividad del interior patagónico.
La ruta 22 es la columna vertebral del Alto Valle y conecta Neuquén con la costa atlántica pasando por Cipolletti, General Roca y Choele Choel. La ruta 151, por su parte, es el corredor que une la zona andina con el este provincial, atravesando localidades que no tienen alternativa vial. Ambas carreteras concentran el grueso del tráfico productivo, turístico y de abastecimiento de la región.
El estado de estas rutas es un problema acumulado de años. El tránsito pesado vinculado a la producción frutícola, la actividad petrolera y el turismo de montaña las somete a un desgaste constante que requiere mantenimiento sistemático. Cuando ese mantenimiento se interrumpe —como ocurre cuando el financiamiento nacional se retira— el deterioro avanza rápido.
La decisión de gestionar financiamiento externo marca un punto de inflexión en la relación entre la provincia y el Estado central. Río Negro asume que no puede esperar indefinidamente fondos que no llegan y sale a buscar recursos propios en mercados internacionales de crédito. Es una señal de la nueva realidad fiscal federal argentina, donde las provincias patagónicas deben resolver con autonomía creciente problemas de infraestructura que históricamente dependían de la Nación.
Para la Patagonia binacional, la conectividad vial tiene una dimensión adicional: estas rutas no solo unen ciudades argentinas entre sí, sino que son parte de los corredores que articulan el intercambio con Chile a través de pasos como Pino Hachado y Cardenal Samoré. Su deterioro afecta también el comercio y el turismo transfronterizo.
El crédito internacional, si se concreta, podría ser un modelo replicable para otras provincias patagónicas que enfrentan el mismo dilema: infraestructura urgente, fondos nacionales inciertos, y una geografía que no admite rutas en mal estado sin consecuencias económicas y sociales severas.


