Gastronomía y esquila en vivo: Santa Cruz lleva su identidad al escaparate nacional
El espacio institucional de Santa Cruz en la Exposición Rural ofreció degustaciones de productos regionales y demostraciones de esquila en vivo, convirtiendo al stand provincial en uno de los más visitados del certamen.
No hay mejor carta de presentación que lo que se come y lo que se hace con las manos. Santa Cruz lo entendió y lo llevó al centro del país: su espacio en la Exposición Rural de Palermo reunió gastronomía de origen patagónico y demostraciones de esquila en vivo que convirtieron al stand provincial en uno de los más visitados del certamen agropecuario más importante de Argentina.
El Consejo Agrario Provincial fue el motor organizativo detrás de la propuesta, que incluyó degustaciones de cordero, lanas y productos regionales con denominación de origen santacruceño. La esquila en vivo, un oficio que en la Patagonia tiene estatus de arte, funcionó como imán: pocas cosas capturan la atención de un público urbano como ver a un esquilador trabajar con precisión milimétrica sobre un animal que pesa más que él.
Para Santa Cruz, este tipo de presencia en Buenos Aires tiene un doble valor. Por un lado, posiciona a la provincia como productora de calidad en un mercado que muchas veces consume patagónico sin saber exactamente de dónde viene lo que está comiendo. Por otro, construye una narrativa turística: quien prueba un cordero de la estepa santacruceña en Palermo tiene una razón más para querer ver de dónde salió.
La gastronomía patagónica atraviesa un momento de reconocimiento creciente. Chefs de Río Gallegos, El Calafate y Puerto Madryn vienen trabajando hace años en elevar los productos locales, el cordero, el guanaco, la trucha, los frutos del monte, los mariscos atlánticos, a un nivel de elaboración que compite sin complejos con cualquier cocina regional del país. Que ese trabajo aparezca en la vidriera de Palermo es un paso lógico en ese proceso.
La esquila, por su parte, es mucho más que una técnica agropecuaria. Es uno de los saberes más antiguos de la Patagonia ganadera, una práctica que define temporadas, organiza comunidades y conecta a los productores actuales con generaciones de hombres y mujeres que construyeron la región tijera en mano. Verla en vivo, lejos de la estepa, tiene algo de embajada cultural: el sur que se muestra tal como es.


