Río Negro proyecta una ruta de 119 km que conecta con Vaca Muerta
La provincia de Río Negro delineó una traza preliminar de 119 kilómetros para la Ruta de las Arenas, infraestructura clave para integrar la cuenca petrolera de Vaca Muerta con el territorio patagónico.
El petróleo de Vaca Muerta no mueve solo plataformas y camiones: mueve también la geopolítica vial de la Patagonia norteña. Río Negro avanzó en el diseño preliminar de la Ruta de las Arenas, una traza de 119 kilómetros pensada para conectar el territorio provincial directamente con la cuenca hidrocarburífera que en los últimos años transformó la economía de Neuquén y derramó efectos sobre toda la región.
La denominación no es casual. La ruta de las arenas hace referencia explícita a la arena de sílice, insumo crítico para el proceso de fractura hidráulica que permite extraer petróleo y gas no convencional en Vaca Muerta. Río Negro tiene reservas significativas de ese material y viene buscando la infraestructura que le permita posicionarse como proveedor estratégico de la industria, sin depender de rutas existentes que no fueron diseñadas para ese tránsito pesado.
Una ruta de 119 kilómetros es, en la escala patagónica, un proyecto de mediana envergadura pero de alto impacto económico. Si se construye con los estándares necesarios para el tránsito de camiones de gran porte, implicará inversión en puentes, calzada reforzada y señalización especializada. El desafío logístico y presupuestario es considerable para una provincia que busca financiamiento externo para sus principales corredores viales.
Para los productores y empresas rionegrinas, la apertura de este corredor representa una oportunidad concreta de diversificación. La economía de Río Negro es históricamente frutícola y turística; la posibilidad de insertarse como proveedor de insumos para la industria energética más dinámica del país abre una tercera pata que puede dar estabilidad ante las volatilidades de los otros sectores.
El anuncio de la traza preliminar es el primer paso formal de un proceso que tendrá que atravesar estudios de impacto ambiental, consultas comunitarias y licitaciones. En la Patagonia, esos procesos suelen extenderse. Pero el hecho de que exista ya un trazado concreto sobre el mapa indica que la provincia tomó una decisión política de fondo: quiere ser parte activa de la era Vaca Muerta, no solo espectadora de las ganancias que genera al otro lado del límite provincial.


