Chile perdió glaciares equivalentes a 21 veces Rapa Nui en 28 años
Un mapeo satelital que cubre casi tres décadas revela la desaparición de 344.278 hectáreas de superficie glaciar en Chile entre 1998 y 2025. La Patagonia concentra la mayor parte de ese retroceso, con consecuencias directas sobre cuencas hídricas que atraviesan la frontera con Argentina.
Los números son contundentes y la Patagonia los siente en carne propia: Chile perdió 344.278 hectáreas de superficie cubierta por glaciares en apenas 27 años, según un estudio de MapBiomas Agua que utilizó imágenes satelitales para registrar la evolución del hielo continental entre 1998 y 2025. La cifra equivale a 21 veces la superficie de Rapa Nui, una comparación que pone en escala humana lo que los datos fríos de hectáreas no siempre logran transmitir.
La Patagonia no es espectadora de esta crisis: es su epicentro. Los campos de hielo Norte y Sur, los glaciares colgantes de la cordillera austral y los sistemas lacustres que alimentan ríos a ambos lados de la frontera forman parte del inventario que se achica año tras año. El retroceso no es solo un problema chileno: las cuencas del Baker, el Pascua, el Cochrane o el Bravo tienen continuidad hidrológica con territorios argentinos, y lo que se derrite en Aysén o Magallanes eventualmente modifica los caudales, la disponibilidad de agua dulce y la dinámica de los ecosistemas costeros en ambos países.
El estudio de MapBiomas Agua representa uno de los inventarios más completos realizados hasta ahora sobre la cobertura glaciar sudamericana. A diferencia de mediciones puntuales, el enfoque satelital permite rastrear la evolución año a año y detectar tendencias que las observaciones en campo, costosas y logísticamente complejas en la Patagonia remota, difícilmente podrían capturar con esa escala.
Lo que los datos confirman es algo que las comunidades patagónicas ya observan en su vida cotidiana: los glaciares se alejan. Lenguas de hielo que antes llegaban hasta cierta cota altitudinal hoy quedan reducidas a una fracción. Lagos proglaciares que no existían décadas atrás hoy son visibles desde el aire. Y las temporadas de deshielo modifican el régimen hídrico de ríos que alimentan la ganadería, la pesca y el consumo humano.
El informe instala una pregunta urgente para la política hídrica binacional: ¿qué mecanismos concretos existen entre Argentina y Chile para gestionar de manera conjunta los recursos de agua que comparten y que dependen directamente de esta masa glaciar en retroceso? La respuesta, por ahora, es escasa. Los tratados vigentes no contemplan protocolos de alerta temprana ni planes de adaptación coordinados frente a la pérdida acelerada de hielo.
En la Patagonia, el agua no es un recurso abstracto: es el tejido que sostiene ecosistemas, economías y culturas enteras. Cada hectárea de glaciar que desaparece es una deuda que se traslada al futuro, y ese futuro está más cerca de lo que los números sugieren.


