Cerro Catedral y SENAF: la montaña como espacio de inclusión real
Ocho adolescentes del dispositivo CAINA vivieron una jornada de esquí inclusivo en Catedral, una experiencia diseñada para que la montaña no sea privilegio de pocos.
La montaña también puede ser un lugar seguro. Eso es lo que demostraron Cerro Catedral y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) cuando organizaron juntos una jornada de inclusión en las laderas del cerro más icónico de la Patagonia argentina.
Ocho adolescentes de entre 14 y 17 años que forman parte del dispositivo de mujeres CAINA —un programa de atención a jóvenes en situación de vulnerabilidad— accedieron a la nieve, a los remontes y a la experiencia de deslizarse montaña abajo en un entorno que para muchos de ellos era completamente nuevo.
No se trata de un gesto simbólico. El acceso a los deportes de montaña en la Patagonia está profundamente condicionado por el poder adquisitivo: equipamiento, pases de ski, clases, transporte. La jornada en Catedral rompe esa lógica y propone que la montaña —que existe, que está ahí, que es patrimonio de todos— no sea un privilegio reservado para quienes pueden pagarlo.
Para las adolescentes del CAINA, la jornada tuvo un valor que va más allá del deporte. La montaña impone desafíos físicos reales, exige confianza en el propio cuerpo y ofrece una sensación de logro difícil de replicar en otros contextos. Eso, para jóvenes que atraviesan situaciones complejas, tiene un impacto concreto sobre la autoestima y la construcción de vínculos.
Cerro Catedral lleva años desarrollando programas sociales y de inclusión, pero la alianza con SENAF amplía el alcance institucional de esas iniciativas. Que una secretaría nacional apueste por llevar a sus jóvenes a esquiar en Bariloche en plenas vacaciones de invierno dice algo sobre cómo se puede pensar la política social desde el territorio patagónico.
En el Club Andino Bariloche, mientras tanto, la temporada de cursos cortos de ski, snowboard y «Traganieves» cerró con entrega de diplomas en el refugio renovado del club, completando un julio de intensa actividad en la nieve. La institución también anunció una segunda salida de esquí de travesía para principiantes, apuntando a socios que quieran iniciarse en una disciplina que combina montañismo y deslizamiento en terreno no pisado.
La Patagonia en invierno no cierra: se transforma. Y cuando la montaña abre sus puertas a quienes normalmente quedan afuera, el sur global cumple una promesa más profunda que cualquier eslogan turístico.


