INACH lanza plan quinquenal para liderar la ciencia polar global
El Instituto Antártico Chileno cerró 2025 con 99% de ejecución presupuestaria y presentó en Punta Arenas su hoja de ruta científica hasta 2030.
Pocas instituciones científicas en el extremo sur pueden mostrar un balance como el que el INACH presentó esta semana en su cuenta pública participativa en Punta Arenas. El 99% de ejecución presupuestaria en 2025 no es solo un indicador de gestión: es la señal de que la ciencia antártica chilena opera con una eficiencia que muchos organismos del norte desarrollado envidiarían.
Pero el director Gino Casassa fue más allá del balance y presentó las dos novedades que marcan el rumbo institucional de los próximos años. La primera es el Plan Estratégico INACH 2026-2030, un documento que fija como objetivo explícito posicionar a Chile en el liderazgo de la ciencia polar a escala global. No es una declaración de intenciones vaga: implica ampliar la red de colaboraciones internacionales, consolidar la infraestructura logística en la Antártica y aumentar la producción científica con impacto en revistas indexadas de alto rango.
La segunda primicia no fue detallada en el resumen disponible, pero el contexto sugiere que podría vincularse con nuevas capacidades de investigación o acuerdos de cooperación que el INACH viene cultivando con instituciones de Europa, Estados Unidos y los países del Tratado Antártico.
Punta Arenas es la capital de facto de la logística antártica sudamericana. Desde aquí salen los buques que abastecen las bases chilenas, argentinas y de otras naciones que operan en el continente blanco. El INACH es el motor científico de esa proyección, y su fortalecimiento tiene consecuencias directas no solo para Chile sino para toda la región magallánica y para la Patagonia austral en su conjunto.
El Tratado Antártico cumplirá en 2029 siete décadas de vigencia. En ese contexto, la carrera silenciosa por la influencia científica en la Antártica se intensifica. Países como China, Rusia y Corea del Sur han multiplicado su presencia con nuevas bases e inversión en investigación. Que Chile responda con un plan quinquenal sólido y recursos ejecutados al 99% es una señal política y científica de peso.
Para la Patagonia, la Antártica no es un concepto abstracto. Es el vecino más austral, el laboratorio climático que explica los vientos, las corrientes y los regímenes de lluvia que determinan cómo viven los bosques, los glaciares y las comunidades de esta región. Cada dato que el INACH produce en el continente blanco es, en última instancia, información sobre el futuro de este sur.


