Héctor Pávez: el festival que une a la Patagonia con el continente
El referente cultural chileno destacó que la presencia de una artista mexicana en el Festival Folclórico amplía el alcance del certamen más austral de América a escala continental.
Hay festivales que organizan el tiempo en una ciudad. El Festival Folclórico en la Patagonia es uno de ellos: desde hace 45 ediciones, Punta Arenas detiene su rutina de invierno para concentrarse en un escenario donde la música del sur se mide con la del resto del continente. Esta edición sumó un dato nuevo: una artista proveniente de México entre los participantes.
Para Héctor Pávez, referente de la cultura magallánica y una de las voces más respetadas en materia de identidad musical del sur chileno, esa presencia no es un detalle de producción. Es una señal de madurez del certamen. El intercambio cultural entre Argentina y Chile ha sido siempre la columna vertebral del festival —artistas de ambos lados de la cordillera compiten y se escuchan en el mismo escenario desde los orígenes del evento— pero la apertura hacia México instala al Festival Folclórico en una conversación latinoamericana más amplia.
Pávez subrayó el valor del encuentro binacional como algo que no debe darse por sentado. La Patagonia argentina y la chilena comparten paisaje, historia, economía y tradiciones, pero sus circuitos culturales no siempre se cruzan con la naturalidad que la geografía permitiría. Un festival que logra que un artista de Santa Cruz se siente a escuchar a uno de Magallanes, y viceversa, está haciendo algo que ninguna política cultural binacional formalizada ha logrado sostener en el tiempo.
El referente también valoró la calidad del jurado y el nivel de los temas presentados en esta edición. Con Joyce Valle Cabello a la cabeza del jurado, el certamen tuvo dos finalistas magallánicos y una representación santacruceña en la noche final que reforzó el carácter binacional del evento.
Lo que Pávez describe es un festival que cumplió 45 años sin perder su identidad austral y que al mismo tiempo creció hacia afuera sin traicionar su origen. En una región que a menudo siente que su cultura es tratada como pintoresco exotismo por los centros de poder, ese equilibrio tiene un valor que va más allá de la música.


