Río Gallegos y Bariloche salieron a las calles contra la ley de tierras
Entre 600 y 900 personas se movilizaron en Río Gallegos, mientras miles más marcharon en Bariloche con la presencia de Fito Páez, en rechazo al proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.
La misma jornada encontró a dos ciudades patagónicas en la calle por el mismo motivo. En Río Gallegos, la intersección de San Martín y Kirchner concentró entre 600 y 900 personas que expresaron su rechazo al proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada impulsado por el oficialismo nacional. Gremios docentes, mineros, municipales y de la construcción le dieron a la movilización un carácter transversal que excedió la militancia política organizada.
Al mismo tiempo, a más de 1.200 kilómetros al norte, Bariloche vivió una de las marchas más masivas de los últimos años. Miles de personas recorrieron las calles de la ciudad cordillerana, y la presencia del músico Fito Páez —radicado hace tiempo en la región— amplificó la cobertura nacional del evento. La marcha rionegrina se replicó también en Neuquén capital y en otras localidades de ambas provincias.
El proyecto en cuestión genera una preocupación concreta en la Patagonia que va más allá del debate político general. La región concentra una proporción significativa de tierras con situaciones dominiales complejas: comunidades mapuches con reclamos territoriales históricos, predios fiscales bajo disputa, propiedades de grandes terratenientes que llevan décadas en litigio. En ese mapa, una ley que refuerce mecanismos de desalojo exprés o que reduzca márgenes de negociación con ocupantes históricos tiene efectos directos y locales.
La senadora nacional por Santa Cruz Alicia Kirchner fue una de las voces que planteó reparos en el recinto durante el debate legislativo, señalando que la norma perjudica a los sectores más vulnerables. Desde la vereda oficialista, el diputado Guzmán —también de Santa Cruz— mantuvo reuniones paralelas con el Ministerio de Defensa para abordar la agenda estratégica provincial, en una señal de la multiplicidad de conversaciones que se dan en simultáneo sobre el futuro territorial de la región.
Lo que ocurrió este jueves en las calles patagónicas es parte de un debate nacional, pero con anclaje profundamente local. La tierra en la Patagonia no es solo un bien económico: es historia, identidad, conflicto vivo. Cualquier modificación al marco legal que la regula tiene consecuencias que se sienten en los territorios mucho antes de que los decretos reglamentarios lleguen al Boletín Oficial.


