Carreteras de agua kawésqar: Magallanes unido antes de la cartografía europea
Una nueva publicación científica de la Umag revela que los mares interiores y el estrecho de Magallanes eran rutas de conexión para los nómadas marinos kawésqar, no fronteras. El estudio redefine la historia del poblamiento de la Patagonia binacional.
El estrecho de Magallanes no fue solo una puerta de entrada para los europeos, sino una vasta carretera de agua que los pueblos originarios utilizaron durante milenios. Una reciente publicación en una revista científica de la Universidad de Magallanes (Umag) refuerza esta idea, demostrando que los mares interiores y el estrecho no eran barreras, sino rutas interconectadas para los nómadas marinos del pueblo kawésqar.
El estudio, que se suma a un creciente corpus de investigación, sostiene que lejos de ser un obstáculo, los intrincados canales patagónicos funcionaban como puentes de agua y tierra. Para el pueblo kawésqar, que habitaba la zona desde hace más de 6.000 años, estos cuerpos de agua eran su territorio natural de tránsito, caza y vida. La cartografía europea, llegada siglos después, fragmentó un espacio que para sus habitantes siempre fue continuo y navegable.
Esta perspectiva no solo tiene un valor histórico: resignifica el vínculo entre la identidad kawésqar y un territorio que hoy está dividido por la frontera argentino-chilena. Para GLOBALpatagonia, esta es una noticia fundamental porque muestra que la integración patagónica no es un invento moderno, sino una característica ancestral de la región. La investigación, liderada por la Umag en Punta Arenas, utilizó evidencia arqueológica, etnohistórica y mapas de navegación para reconstruir estos corredores marítimos.
El concepto de "carreteras de agua" se vuelve clave para entender la logística de movilidad de estos pueblos. A diferencia de las rutas terrestres, los canales ofrecían una despensa constante de recursos: lobos marinos, aves, peces y mariscos. La embarcación, el kayak de corteza o la canoa, era el medio de transporte perfecto que unía los territorios. La publicación invita a repensar la geografía patagónica desde una mirada indígena, donde el agua une en lugar de separar.
Para la Patagonia binacional actual, este hallazgo es un llamado a mirar el pasado para entender el presente. Las comunidades kawésqar de Chile, y su vínculo con los canales, son el testimonio vivo de una cultura que supo adaptarse a uno de los entornos más hostiles del planeta. La ciencia, al recuperar esta historia, ofrece una herramienta poderosa para la reivindicación de los derechos territoriales y el orgullo identitario.


