Se amplía la lista: otra empresa se baja del petróleo en Malvinas
Una nueva firma confirmó que no participará en proyectos petroleros en las islas, profundizando el aislamiento operativo que enfrenta la actividad extractiva en el Atlántico Sur.
La lista de empresas que declinan participar en proyectos petroleros en las islas Malvinas sigue creciendo. Esta semana, otra firma confirmó su decisión de no involucrarse, un movimiento que se suma a una tendencia que ya lleva meses y que empieza a configurar un escenario complicado para la operación hidrocarburífera en el Atlántico Sur.
El dato no es aislado. Las compañías del sector petrolero —particularmente las de servicios, logística y financiamiento— operan en un contexto de creciente presión política y reputacional. El conflicto diplomático entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas, sumado a la posición de Washington y a las declaraciones cruzadas de los últimos meses, ha generado un ambiente donde muchas empresas prefieren no arriesgar su posición en otros mercados.
Para la Patagonia austral, este fenómeno tiene consecuencias concretas. Punta Arenas ha funcionado históricamente como base logística de la actividad petrolera en Malvinas: embarcaciones, provisiones, servicios técnicos y personal han transitado durante décadas por el estrecho de Magallanes con destino a las islas. Si el número de empresas involucradas se reduce, también se reduce el flujo económico que esa actividad genera en el lado chileno.
El efecto no es inmediato ni catastrófico, pero es acumulativo. Cada firma que se baja no solo afecta la operación directa: envía una señal al mercado. Los proveedores, los bancos, las aseguradoras y las navieras leen ese contexto y ajustan sus propias evaluaciones de riesgo. En un sector donde la confianza es un activo, cada retiro debilita la posición de los que quedan.
Argentina, mientras tanto, ha llevado el reclamo a instancias internacionales, incluyendo el Tribunal del Mar, con el argumento de que la actividad petrolera en aguas en disputa viola sus derechos soberanos. La estrategia busca precisamente lo que está ocurriendo: encarecer operativamente la actividad en las islas hasta hacerla insostenible.
Lo que se observa hoy es una disputa que se libra tanto en los tribunales como en los directorios corporativos. Y en esa segunda arena, la tendencia reciente no favorece a las islas.


