«Maruchito»: la historia del niño peón hecha canción patagónica
Músicos de toda la región unieron sus voces para convertir en canción la trágica historia de Maruchito, el niño peón que se volvió devoción popular en la estepa rionegrina.

La historia de Maruchito es una de las más conmovedoras de la Patagonia profunda. Un niño peón de estancia, cuya muerte en circunstancias trágicas en la meseta de Río Negro lo convirtió en una figura de veneración popular, ahora tiene su propia canción con voces que llegan desde distintos puntos de la región.
El proyecto musical reunió a artistas patagónicos que decidieron dar forma sonora a un relato que durante décadas se transmitió de boca en boca entre pobladores rurales, camioneros y viajeros de la Ruta 40. La ermita dedicada a Maruchito, ubicada en la meseta rionegrina, es uno de esos santuarios populares que salpican las rutas del sur y que hablan de una espiritualidad propia del territorio, anclada en la historia de los más vulnerables.
Según la tradición oral, Maruchito era un chico que trabajaba como peón en una estancia y fue asesinado por su patrón. Su tumba se convirtió en lugar de peregrinación y su figura fue creciendo al margen de cualquier institución religiosa, alimentada por la memoria colectiva de quienes reconocían en él la injusticia que marcó a tantos niños trabajadores en la Patagonia del siglo XX.
La canción busca trascender el registro folclórico tradicional. Los músicos involucrados apostaron por un sonido que dialogue con las nuevas generaciones sin traicionar la hondura del relato. Cada voz aporta un acento distinto —la cordillera, la costa, la meseta— como si el territorio mismo cantara la historia.
Para la Patagonia, estas iniciativas culturales son mucho más que entretenimiento. Representan la construcción activa de una identidad que no espera el aval de los centros urbanos del norte para reconocerse valiosa. Maruchito, como el Gauchito Gil o la Difunta Correa, pertenece al panteón de las devociones populares argentinas, pero su raíz es profundamente patagónica.
El proyecto se suma a un movimiento creciente de artistas regionales que encuentran en la historia local la materia prima para obras que dialogan con lo universal. La tragedia de un niño peón en la inmensidad de la estepa habla de explotación, de soledad y también de la capacidad de una comunidad para sostener la memoria de los que no tuvieron voz.